15 de enero 2002 - 00:00

Reforma: descartan plebiscito

Eduardo Duhalde desechó hacer un plebiscito para promover la reforma constitucional, aunque no desistió de impulsar el proyecto en el Congreso para eliminar un tercio del Senado y reformular el costoso régimen municipal, entre otras modificaciones que no se pueden materializar sólo por ley.

«No creo que resulte conveniente abrir un frente de conflicto con los gobernadores y los radicales, al mismo tiempo»
, reflexionó el presidente designado cuando varios senadores le llevaron la idea de convocar a una consulta popular y así forzar la reforma constitucional que niegan la oposición y los caudillos del interior.

«La mayoría de la gente va a apoyarnos si prometemos reducir el costo de la política»
, trataron de entusiasmarlo a coro Jorge Yoma -autor material del proyecto- y otros legisladores que se inspiraron en el modelo Córdoba. José Manuel de la Sota logró reducir a la mitad la Legislatura provincial, gracias a un plebiscito. «Hay que buscar consenso, entonces», instruyó el cacique bonaerense para frenar a sus interlocutores que ya imaginaban un «cacerolazo» favorable a la reforma y encabezado por el mismo Duhalde.

El grueso de los mandatarios provinciales -salvo el cordobés De la Sota, precisamente- se opuso la semana pasada a la movida duhaldista destinada a modificar la Carta Magna. En la quinta de Olivos llegaron a la conclusión de que, si el gobierno pretendía bajar el gasto público y reestructurar organismos del Estado, además de podar el número de parlamentarios y de jueces de la Corte, podían hacerlo por ley, sin necesidad de llamar a elecciones -que acarrearían una inversión de dinero no prevista- para montar una convención reformadora.

De hecho, la composición de la Cámara baja puede disminuir con el mero aumento de la base poblacional (así cada diputado representará a un mayor número de ciudadanos). También la Corte puede volver al quinteto original de animadores, en lugar de los 9 actuales, aun cuando haya que esperar a que vayan renunciando, jubilándose o muriendo para conseguir las 4 vacantes. Para jibarizar el Senado, en cambio, hay que tocar el texto constitucional donde expresamente se atribuyen 3 senadores por provincia, 2 a la mayoría y el restante a la minoría. Una propuesta de Raúl Alfonsín.

Duhalde
y compañía no resignan la bandera reformista, a pesar de las críticas. Yoma y compañía se juramentaron a organizar un road show en las próximas semanas para convencer a organizaciones intermedias de las bondades del plan. Asimismo, piensan dedicarse a seducir de a uno a los gobernadores. De esta forma -presumen-, armarán el consenso.

A las ONG las tentarán con una de las claves de la reforma: serían las encargadas de reemplazar a los ediles rentados en los municipios
. A nivel comunal, los integrantes de asociaciones vecinales y clubes desplazarían a los Concejos Deliberantes con lo cual se instauraría una suerte de democracia directa y barata.

Por supuesto, Yoma se dedicará a explicar la propuesta a sus compañeros de bloque del Senado.

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