«Las oficinas de Puerto Madero siempre estuvieron abiertas para Celso Jaque». La frase asoma prudente en un contexto favorable para el gobernador de Mendoza, ungido la semana pasada como tesorero del PJ por Néstor Kirchner, con quien se abrazará mañana en un acto partidario en Godoy Cruz, donde el ex presidente también será orador.
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Pero esa convicción que envuelve a los operadores mendocinos tiene, en verdad, un sesgo cognitivo. Hasta hace apenas quince días nadie imaginaba que el ex senador ocuparía un rol clave en la grilla del nuevo peronismo que estrena Kirchner esta tarde en Ezeiza (ver aparte). Su destino estaba atado, primero, a su pasado reciente por haber sido el peronista ortodoxo que acabó con los planes del kirchnerismo en la provincia del vicepresidente. Y, más acá en el tiempo, por desatar un vendaval político al designar a Juan Carlos Aguinaga y a Carlos Rico en el área de Seguridad mendocina, dos nombres señalados por inhumanidades durante la época de la dictadura.
«Kirchner tenía otros planes para Mendoza», se ufanó en la previa un estrecho colaborador del gobernador al recordar el batacazo electoral sobre el candidato del radicalismo kirchnerista, César Biffi, secundado por el justicialista Enrique Thomas.
Agradecimiento
De todas maneras, aunque lo niegue, el kirchnerismo supo apropiarse del triunfo del candidato justicialista -al que no apoyó explícitamente en la campaña-, del mismo modo que lo hizo en otras provincias. Y a Jaque, explícitamente, el ex presidente le debía el eterno agradecimiento por haberle permitido ganar en Malargüe, la única plaza mendocina que pudo conquistar en 2003.
Pero la porfía del cuyano se debilitó después con el cimbronazo político que representó la injerencia del propio Kirchner en la continuidad de los demócratasen la cartera de Seguridad,como parte de su estrategiapara dominar al peronismo poniendo en jaque a sus virtuales opositores. La remoción de Aguinaga y de Rico le allanó el camino partidario a Jaque, quien designó en ese lugar al diputado Carlos Ciurca, un chubutense hermano de Julio Ciurca, ex secretario de Gobierno de Néstor Kirchner cuando éste fue gobernador de Santa Cruz.
«Al gobernador no le quedó alternativa. La encerrona era clave para su futuro político», leyó un legislador aliado al justicialismo. Nadie niega, incluso, que fue el propio primer caballero quien sugirió el nombre de Ciurca.
Reconciliación
«Lo de mañana sirve para mostrar la reconciliación política entre el gobernador y el máximo jefe», se sinceró otro peronista.
Para mañana, los peronistas de Mendoza prepararon un gran acto en el estadio Andes Talleres, en Godoy Cruz, tierra del ex diputado nacional Alfredo Cornejo, un íntimo político del vicepresidente Julio Cobos, mentor de la concertación Cobos-Kichner. Estiman que reunirán a 6.000 personas para ungir públicamente al actual ministro de Gobierno, Juan Marchena, como titular del PJ mendocino, que reemplaza a Adolfo Bermejo.
«Necesitamos un cambio porque pasamos ocho años fuera del gobierno y hay compañeros que no se acuerdan ni siquiera donde está nuestra sede», reflexionó un funcionario.
Prometen un acto austero, sin demasiado cotillón pero rebosante de sentimiento peronista. Se traduce en un video de más de veinte minutos que recordará flashes de la campaña de Jaque y de todos los candidatos a intendentes justicialistas «no K», aclaran. Aquéllos, los díscolos del peronismo K, mascullan la rabia en silencio, agazapados, esperando ahora como rara paradoja, que sea el propio Jaque quien les habilite el regreso al lugar del que nunca deberían haberse ido.
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