No es el mejor día para el mandoble de la diputada María del Carmen Alarcón: hoy a las 10, Néstor Kirchner tiene pensado congregar a sus principales «sponsors» federales para ofrecerse como el candidato de la integración. La santafesina es la voz de Carlos Reutemann en el bloque de diputados peronistas. Ayer acusó al gobierno nacional de manipular electoralmente los fondos que se derivan a las provincias, discriminando en este caso a la de Santa Fe. Alarcón no se limitó a quejarse: «Quienes somos leales a Reutemann estamos dispuestos a separarnos del bloque oficialistas si persisten estas conductas», amenazó la legisladora, quien antes de manifestarse de esa manera se comunicó con el gobernador de su provincia.
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Kirchner, por su parte, decidió hacer de la guerra de Irak el eje de su campaña: «Vendrán por el agua de la Argentina como ahora fueron por el petróleo de Irak», dijo. Un par de amigos de él recordó sus buenos vínculos con las empresas petroleras, en especial con algunas francesas especialmente afectadas en Medio Oriente durante estos días. Pero ha de ser casual la vinculación. Sin embargo, estas inquietudes energéticas de Kirchner le harán prestar atención hoy a lo que sucede en la Cámara de Diputados: por allí desfilará el secretario de Energía, Enrique Devoto, para explicar las operaciones forzadas que se realizan sobre los concursos del Enargas y del Enre para dejar instalados a directores amigos antes de que el gobierno abandone el poder. Hoy a las 9.30 estará en la Comisión de Energía y Combustibles (que preside Arturo Lafalla) un representante de los Kirchner, el senador Marcelo Guinle, inquieto por lo que sucede en esa área manejada por Roberto Lavagna.
La denuncia del «lolismo» legislativo se inscribe en reproches más generalizados, que llegan desde las afueras del duhaldismo. En la Casa Rosada se admite que Kirchner pidió, como señal efectiva de la solidaridad del gobierno con su candidatura, el manejo de los fondos federales que se distribuyen desde el Ministerio del Interior. Jorge Matzkin, con tal de permanecer en el cargo de ministro, entregó a dos funcionarios del área de provincias denunciados por Kirchner como «prescindentes». Pero desde las cercanías de su oficina trasciende información que confirma las presunciones de la diputada Alarcón en el manejo de los aportes del Tesoro nacional. La familia Matzkin es conocida por sus antecedentes en la tarea de sacar ventaja de los fondos públicos, sean impositivos o previsionales, y esa propensión parece extenderse a los manejos electorales de la cartera política. Si se repasa la mesa de gobernadores y legisladores que rodearán hoy a Kirchner, se advertirá que todos son receptores privilegiados de esos recursos que se distribuyen a merced de las inclinaciones políticas del gobierno.
En lo que va de la administración Duhalde, Jorge Capitanich (Chaco) recibió para su provincia $ 7 millones; Eduardo Fellner (Jujuy), $ 4,2 millones; Gildo Insfrán (Formosa), $ 4,2 millones; Carlos Juárez (Santiago), $ 5,2 millones; Julio Miranda (Tucumán), $ 7,1 millones. El conurbano bonaerense, por su lado, se llevó en el mismo lapso $ 12 millones. La suma total de estos fondos es de $ 39,7 millones, que constituyen la mitad de los recursos que se reparten en el resto del país, entre un grupo más numeroso de provincias y en el que revistan los distritos más populosos después de Buenos Aires.
•Ejemplo repetido
Kirchner tratará hoy de que se traduzca en votos y movilización política real este manejo arbitrario de dinero que podría resentir todavía más la agredida interna del PJ. En las provincias, igual que en el conurbano, los caudillos justifican su desidia con el mismo argumento: todos tienen seguidores que se pronuncian por distintos candidatos a presidente, ¿por qué enemistarse con algunos de ellos, a los que más tarde se les reclamará el apoyo para la gobernación o alguna otra pretensión del jefe de distrito? El caso más ostensible es el de Jorge Busti: Entre Ríos sólo está pintado con su nombre, pero hay un bustista con Menem, otro con Kirchner y otro con Rodríguez Saá. Pero este ejemplo se repite en distintas provincias.
En la de Buenos Aires, la situación es más delicada, porque se trata de la cantera de votos en la que el santacruceño fija la vista desde hace tiempo. Todos se han excusado hasta ahora con la interna del próximo domingo, que impide abrir grietas en el distrito por la puja presidencial. ¿Se lanzará el duhaldismo en favor de Kirchner a partir del lunes? Nadie está dispuesto a afirmarlo rotundamente.
Mientras tanto, las manipulaciones en favor de Kirchner no se denuncian solamente desde Santa Fe. También la candidata del ARI, Elisa Carrió, se quejó ayer de que el gobierno realiza una «poderosa operación» de manipulación de encuestas para hacerla desaparecer de los sondeos en beneficio del candidato oficial. Toda una queja, proviniendo de Lilita, quien hasta hace un par de meses se fotografiaba con Kirchner en el empeño, por lo menos mediático, de renovar la política.
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