21 de febrero 2003 - 00:00

Reutemann castigó a Duhalde por presionar en favor de Kirchner

Carlos Reutemann sorprendió ayer con la dureza de sus declaraciones críticas contra Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Al presentarse después de casi 40 días de convalecencia en un acto en la Gobernación de Santa Fe, demostró que no es cierto lo de sus silencios o sobre su indefinición. Estuvo cáustico al rechazar las presiones del gobierno nacional sobre los gobernadores PJ para que apoyen al candidato oficial, Néstor Kirchner. También criticó la decisión de Duhalde de forzar una proscripción del PJ en las elecciones al autorizar varias candidaturas por afuera y sin interna.

Carlos Reutemann reapareció ayer luego de una larga enfermedad que lo recluyó durante el último mes con una contundencia poco usual: fustigó con locuacidad poco común en él a Eduardo Duhalde y al candidato del oficialismo a la presidencia en las elecciones del 27 de abril.

El gobernador de Santa Fe aprovechó un acto con un diplomático sudafricano que visitó su provincia para fustigar la decisión del Presidente de impedir a través del congreso partidario que el Partido Justicialista presente un candidato a las elecciones presidenciales y haya elegido autorizar a tres postulantes.

Acentuó el tono crítico cuando censuró la actitud del gobierno de presionar a los gobernadores del PJ que no se manifiesten en apoyo de Néstor Kirchner.


Usando una jerga inusual en él (habló de «aprietes»), Reute-mann también negó la versión del oficialismo de que se hubiera entrevistado con el gobernador de La Pampa, Rubén Marín, para forjar una cuarta candidatura «autorizada» por el PJ.


El gobernador se había visto obligado a tomar licencia el 10 de enero último, cuando se internó para un chequeo médico en una clínica de Santa Fe. El gesto de ayer lo entendieron los seguidores de Reutemann como un mensaje para que los dirigentes vean que durante el último mes el gobernador estuvo atento a todo lo que se hizo y se dijo en política y sobre su persona.

Se ocupó, en un largo diálogo ante un grupo de periodistas, en ratificar su prescindencia en la pelea electoral, un dato perjudicial para la dupla Duhalde-Kirchner y que confirma la posición que también adoptaron, entre otros, José Manuel de la Sota, Ramón Puerta y Jorge Busti. Fue allí donde manifestó el concepto más duro de sus declaraciones, que conmovieron a la dirigencia de todo el país: «Leí que puede haber algunos movimientos desde algunas áreas del gobierno central, donde gobernadores sufran aprietes por no ir por un determinado candidato. Bueno, si ésa es la posición de alguno de los candidatos, que empezamos apretando así, pobre país. Si una persona no deja que la democracia juegue libremente como tiene que jugar, si empezamos así de apriete, me parece que es empezar mal un proceso demo-crático».

A los candidatos les advirtió que deben prometer sólo lo que puedan realizar en el gobierno: «El próximo presidente que se elija va a tener una fenomenal carrera contrarreloj. Porque va a tener que cumplir todo lo que diga en la campaña. Y en el momento en que se ponga la banda presidencial, el reloj va a empezar a correrle en contra», vaticinó.

Sobre la abstención del justicialismo, pareció sumarse a las críticas de la fórmula Menem-Romero: «No se puede admitir. No lo comparto».

La salida de
Reutemann es un dato contundente para el futuro de las candidaturas que corren con la marca justicialista e inclina el plano en detrimento de Kirchner. Duhalde se pasó todo el año pasado exaltándolo al «Lole» santafesino como el postulante ideal a la presidencia por las marcas de intención de voto y, especialmente, de imagen positiva en el electorado.

Que ahora ese mismo Reutemann salga a castigar la proscripción del PJ en las elecciones y las presiones sobre gobernadores del duhaldismo en favor de Kirchner golpeó en Casa de Gobierno, adonde albergan hombres como Juan Carlos Mazzón que se ufanaron siempre de tener un buen manejo del santafesino.


Aunque no lo dice en público, Kirchner parece el candidato menos cercano a Reutemann, que se siente en las antípodas ideológicas del santacruceño. Su estilo, pese a la locuacidad de ayer, le impide sin embargo echarse contra él en plena campaña.

A Menem le conviene este gesto de Reutemann porque acentúa la prescindencia que el riojano pretende de los gobernadores que, sabe, están sujetos a las presiones del gobierno central por fondos que necesitan para su administración.

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