Revés del gobierno en Diputados por polémica ley sobre la Justicia
El gobierno debió admitir ayer una restricción que nadie puede eludir, la realidad. Ordenó suspender la sesión especial que estaba prevista para mañana en la Cámara de Diputados para dar sanción a una polémica reforma de la integración del Consejo de la Magistratura que le da al Ejecutivo el poder de veto en designación y desplazamiento de magistrados. Empecinado el oficialismo en esta iniciativa sin dar ninguna explicación -salvo el mensaje subliminal a la sociedad de que intentará quebrar a quien se le oponga en lo que considera una "batalla"-, se dio cuenta ayer de que no lograría los votos necesarios para habilitar el debate. En medio de una ola de críticas por este avance hacia el dominio completo de la Justicia, el gobierno sufrió ayer un segundo revés: se vio obligado a reponer en la Comisión de Justicia del Senado al socialista Rubén Giustiniani. Este había sido desplazado por el peronismo para poner en su lugar a Cristina de Kirchner, quien se enardeció con el vicepresidente Daniel Scioli porque éste firmó el decreto correspondiente. Giustiniani terminó con la confusión al decir que a él lo echaron de la comisión porque había presentado un proyecto contrario al del gobierno. De inmediato volvió a la comisión y ahora es la primera dama quien debe las disculpas.
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El senador socialista por Santa Fe Rubén Giustiniani prestó juramento en 2003 ante Daniel Scioli cuando asumió su banca. Ayer fue restituido a la Comisión de Justicia y Asuntos Penales en lugar de Cristina de Kirchner, quien lo había desplazado.
Ayer, al mediodía, la conducciónkirchnerista conocía perfectamente cuáles eran los riesgos que corría en caso de sesionar. Razonaban que, en el mejor de los casos, si conseguía 129 legisladores de quórum para poder sesionar, la oposición se opondría a habilitar el tratamiento de la reforma al Consejo para lo que se necesitan los 2/3 de los votos de los diputados presentes. «En circunstancias normales juntamos los 129, pero con el clima actual no lo sé. Tal vez sería mejor dejar que se calmaran los ánimos y posponer la sesión para marzo, o para enero o febrero en caso de que el Ejecutivo prolongue la convocatoria a sesiones extraordinarias», comentaban en el entorno del santafesino Agustín Rossi, jefe de la bancada Frente para la Victoria. Más teniendo en cuenta que los 5 diputados del Partido Nuevo del cordobés Luis Juez, aliados del kirchnerismo hasta hace 96 horas, anticiparon que se opondrán al proyecto de la primera dama. «No queremos hacer kirchnerismo bobo», disparó el intendente de Córdoba, al calificar la reforma como inoportuna y tendiente a la manipulación judicial.
• Riesgo
El diálogo con la oposición está roto desde la semana pasada cuando aristas, radicales, macristas, duhaldistas y hasta socialistas se sintieron manoseados por la operación concebida entre Rossi y el presidente del cuerpo, Alberto Balestrini. Por eso la conducción kirchnerista de diputados decidió levantar finalmente esta sesión, que estaba programada para mañana a las 13.
El riesgo para la conducción «K» era doble: además de arriesgarse a dejar a Cristina sin su «criatura legislativa», podrían bloquear también el tratamiento de leyes -previsto para mañana como la creación de la SA sateltital Ar-Sat y la renegociación de los contratos con Edenor y Edesur -ambos con media sanción del Senado- que contemplan un aumento tarifario de 28% para comercios e industrias. De sesionar, Rossi se hubiese jugado una parada difícil: su debut en la Cámara baja fue accidentado desde el primer día cuando Eduardo Camaño lo acusó de violar los «códigos» del recinto, luego le siguió la polémica de la Ley de Emergencia y ahora tenía en sus manos un proyecto ideado por la esposa de Kirchner, de una importancia clave para el gobierno.
El polémico proyecto contempla la reducción del número de miembros, cambios en las comisiones de Acusación y Disciplina y en la composición del Jurado de Enjuiciamiento. La propuesta de la primera dama establece que el Consejo estará compuesto por tres jueces del Poder Judicial, seis legisladores nacionales -dos por la mayoría y uno por la minoría de cada Cámara-, dos representantes de abogados, uno del Poder Ejecutivo y uno del ámbito académico.




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