9 de mayo 2007 - 00:00

Río Gallegos: ciudad sumida en la violencia

Grupos de izquierda semovilizaron anochehasta la Casa de SantaCruz en Buenos Airespara repudiar losincidentes que seregistraron ayer en laprovincia, donde tresmanifestantes resultaroncon heridas leves.
Grupos de izquierda se movilizaron anoche hasta la Casa de Santa Cruz en Buenos Aires para repudiar los incidentes que se registraron ayer en la provincia, donde tres manifestantes resultaron con heridas leves.
Santa Cruz - En un escenario que se encuentra muy convulsionado desde marzo pasado, cuando se inició la protesta salarial docente, se agravó ayer el malestar social en la ciudad de Río Gallegos. El detonante fue esta vez el llamado a conciliación obligatoria dictado por el gobierno nacional, que derivó en una masiva protesta callejera en la madrugada del lunes y en posteriores incidentes entre manifestantes y policías frente a la residencia de la familia Kirchner.

A partir de ese choque -que provocó al menos siete heridos, cuatro de ellos de fuerzas de seguridad- se produjo una escalada de manifestaciones y ataques que se teme que continúe hoy y que dejaron a la ciudad convertida en un polvorín.

El conflicto desató además una polémica surgida de las acusaciones del ministro del Interior, Aníbal Fernández. «No hubo heridos. Se autohirieron para dar lástima. Aparece un señor y dice que fue herido sabe Dios con qué, porque no se usó la fuerza», sostuvo el funcionario, que fue repudiado desde sectores gremiales y la oposición.

Las agresiones incluyeron también la destrucción, con bombas molotov, de los frentes de los edificios del comité UCR y del gremio docente Adosac en Río Gallegos, justamente los actores a los que Néstor Kirchner y los suyos señalan como enemigos.

Además, el descontento social tomó como objeto de la protesta callejera la residencia que los Kirchner tienen en la ciudad y a la casa de la madre del Presidente, María Juana Ostoik Dragnic, de 86 años, que llamó inmediatamente a su hijo al advertir la presencia de manifestantes.

El malestar santacruceño tuvo también repercusión en la Ciudad de Buenos Aires, donde en la tarde hubo un escrache a la Casa de Santa Cruz organizado por gremios docentes.

  • Marcha

    El día violento en la capital santacruceña comenzó poco después de la medianoche del lunes, con una marcha de alrededor de mil personas que repudió el llamado a conciliación obligatoria decididopor la Casa Rosada, con motivo del conflictodocente. Pese a la temperatura bajo cero, maestros, estatales y vecinos hicieron sentir con fuerza el sonido de cacerolas y bocinas; y los enfrentamientos comenzaron cuando los manifestantes decidieron eludir la custodia de una decena de efectivos de Gendarmería Nacional e ingresar al perímetro de casa de los Kirchner.

    En medio de cánticos de «que se vayan todos», un centenar de gendarmes equipados con escudos y cascos separó entonces a los manifestantes de la casa presidencial. Allí se produjeron forcejeos y heridos, entre ellos el gremialista Ernesto Velázquez.

    El mismo blanco había sido elegido la semana pasada por un desquiciado que robó un camión y lo volcó frente a la casa de la familia Kirchner, en un hecho que el gobierno insiste en considerar como un atentado.

    Tras el enfrentamiento, los manifestantes se dirigieron a la casa del ministro de Gobierno, Daniel Varizat, donde también hubo un violento choque con la Guardia de Infantería y la Policía. Allí hubo más heridos: el reportero gráfico Juan Bolaños y un congresal de Adosac.

    Luego, cerca de las 2 de la mañana, cuando la protesta se había nucleado en la llamada «Carpa de la Dignidad» frente a la Casa de Gobierno, ocurrieron las explosiones en la sede de la UCR y Adosac.

    En respuesta, el titular de la UCR nacional, Gerardo Morales, emitió un comunicado considerando «repudiables tanto el atentado contra la sede de nuestro partido como los dichos de Aníbal Fernández» e hizo «absolutamente responsable de los hechos en la provincia de Santa Cruz al gobierno nacional y al ministro del Interior».

    «En el gobierno nacional se comportan como unos mitómanos. Se la pasan mintiendo compulsivamente», indicó Morales.

    En el mismo sentido se expresó el senador santacruceño Alfredo Martínez (sindicado la semana pasada por el gobierno como instigador del presunto atentado contra la casa de Kirchner), quien consideró que «el ministro del Interior y varios funcionarios provinciales llevan adelante un tratamiento perverso de los hechos, intentando hacer responsable al radicalismo de lo sucedido». Lo dijo porque ayer, otra vez, Fernández apuntó contra el intendente radical de Gallegos, Héctor Roquel, y contra el propio «Freddy» Martínez por los incidentes en la ciudad.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar