Alberto Rodríguez Saá no quiere revelar su ubicación en las encuestas. Sólo se presenta como el candidato a presidente con mayor potencial de crecimiento, se despega del resto de la oposición al rechazar la presencia de veedores internacionales en las elecciones del 28 de octubre y advierte: «¡¿Ven cómo se va a hacer el fraude?¡ ¡así se va a hacer!». El jefe del peronismo opositor brinda una clase magistral de cómo se pueden adulterar los resultados de unos comicios y explica que con 20 o 100 veedores de la OEA o de la Fundación Carter no se pueden supervisar las casi 70 mil mesas electorales que habrá en octubre. «Hay muchas formas de cambiar los resultados. Primero, se puede llenar la urna antes. Segundo, pueden meter más boletas después del cierre de los comicios. Tercero, pueden firmar los certificados de cada urna y después cambiarlos. Cuarto, pueden como en Córdoba generar demoras en los centros de cómputos al cargar los datos para hacer coincidir el resultado definitivo con las bocas de urna pagadas que salen en los medios aliados del gobierno», alerta el gobernador de San Luis.
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La única autocrítica que ensaya el postulante del Frente Justicia, Unión y Libertad (Frejuli), algo que casi suena a exabrupto en una campaña donde los candidatos opositores se lavan las manos en relación a los males del país y de la clase política en general, es haber lanzado con demasiada demora su campaña presidencial. «Por la situación del PJ se acordaron demasiado tarde las candidaturas y eso representa ahora un desafío tremendo. Pero no nos frena», desafía «el» Alberto cruzado de brazos mientras desayuna en el Hotel Emperador de la Capital Federal.
El candidato vuelve a recurrir al peronismo para asegurar que el PJ le dará los 70 mil fiscales que necesita para controlar la elección presidencial. Y se despega de Elisa Carrió, Roberto Lavagna y Ricardo López Murphy, quienes pidieron la presencia de veedores internacionales durante los comicios del mes que viene. «Eso es ser un candidato testimonial», se queja en relación con la iniciativa de la oposición.
Sin embargo, el fantasma del fraude también sobrevuela su campaña. «Así se va a hacer el fraude. Pasó en 2003 en Buenos Aires, donde sólo se votaba presidente y recién a las 6 de la mañana estuvieron los resultados», advirtió en referencia a la elección que depositó a Néstor Kirchner en la Casa Rosada. Y aseguró que el Frejuli tendrá fiscales en cada mesa electoral, en el Correo Argentino y en el Centro de Cómputos.
«Las urnas guardadas las controlará la Gendarmería, que no está en todo el país y que depende del Ministerio del Interior», explicó
Rodríguez Saá al arrojar un manto de sospechas, ya que -dijo- anteriormente eran las Fuerzas Armadas quienes custodiaban los sufragios ya emitidos.
«Con el pensamiento único quieren crear la sensación de que la elección ya está definida, pero no ganó la señora», disparó como para debilitar la confianza de la primera dama y candidata oficialista, Cristina Fernández de Kirchner. Aseguró que le ganará la elección a la primera dama. Sobre su programa económico, defendió un dólar «lo más barato posible, pero sin volver a la convertibilidad, eso es Menem» y prometió además « prolijidad fiscal». «El presupuesto debe ser por programas. Cuánto para educación, cuánto para salud, sin posibilidad de cambiar partidas y sin superministros que manejen agujeros negros», advirtió Rodríguez Saá en alusión a la Ley de Presupuesto que el kirchnerismo impulsó en 2007.
Además, aseguró que buscará que la Ley de Coparticipación Federal vuelva a establecer que los fondos se distribuyan en partes iguales entre la Nación y las provincias.
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