24 de diciembre 2001 - 00:00

Rodríguez Saá, nuevo presidente por 3 meses tras peleada sesión

Adolfo Rodríguez Saá (centro), acompañado por Ramón Puerta, tras jurar como presidente.
Adolfo Rodríguez Saá (centro), acompañado por Ramón Puerta, tras jurar como presidente.
Adolfo Rodríguez Saá asumió ayer la presidencia de la Nación en forma interina con un plazo máximo de 104 días, hasta el 5 de abril próximo, y entre sus primeras medidas anunció la suspensión del pago de la deuda externa y el vuelco masivo de esos recursos para la ayuda social.

El ex gobernador peronista de San Luis fue elegido por la Asamblea Legislativa en una votación dividida -terminó 169 a 138- que también convocó a elecciones para el próximo 3 de marzo, cuando los argentinos elegirán al presidente y al vice-presidente que deberán gobernar el país hasta el 10 de diciembre del año 2003.

«Voy a ser el presidente de la pacificación», dijo Rodríguez Saá luego de que la Asamblea Legislativa lo decidiera como el reemplazante de Fernando de la Rúa.

Luego de que la asamblea lo eligiera presidente interino, Rodríguez Saá fue a la Casa de Gobierno, donde a las 11.42 el titular provisional del Senado, Ramón Puerta, le traspasó la banda y el bastón, los atributos del mando presidencial.

En un marco de mucha euforia y con más de una cara sonriente, Rodríguez Saá se abrazó con los gobernadores que lo acompañaban, entre ellos Carlos Ruckauf (Buenos Aires) y José M. de la Sota (Córdoba), dos seguros candidatos de cara a las elecciones del 3 de marzo, que se harán con el sistema de lemas y sublemas. Tres horas más tarde, el presidente interino le tomó juramento a los nuevos ministros y secretarios de Estado de su administración, entre ellos Oraldo Britos (Trabajo), Rodolfo Gabrielli (Interior), Jorge Vernet (Relaciones Exteriores y Defensa) y Rodolfo Frigeri (Secretaría de Hacienda e Ingresos Públicos).

• Suspensión

« El Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa», había asegurado por la mañana Rodríguez Saá frente a la Asamblea Legislativa, cuyos integrantes intensificaron sus aplausos cuando el presidente interino sostuvo que esos recursos serían destinados al combate de la crisis social que atraviesa el país.

«
Todos los dineros que estén previstos en el presupuesto para el pago de las obligaciones serán utilizados, sin dudar y sin excepción, en los planes de creación de puestos de trabajo y de progreso social», remarcó el nuevo presidente argentino. También prometió la creación de un millón de puestos de trabajo sobre la base de programas de obra pública y el lanzamiento « inmediato» de un plan alimentario para descomprimir la tensión social.

Rodríguez Saá
también ratificó la vigencia de la convertibilidad, es decir, de la paridad 1a1 entre el peso y el dólar, y dijo que la disyuntiva entre dolarización y devaluación «es una opción falsa».

Rodríguez Saá
llegó a la Casa Rosada con condicionamientos específicos, como el hecho de que no podrá permanecer en el cargo más allá del 5 de abril y el de organizar el sistema electoral para que el próximo 3 de marzo haya elecciones para presidente y vicepresidente, a las que podrá presentarse como candidato.

Ese día, tal como lo había acordado la cúpula del PJ, la elección se hará con el sistema previsto por la ley de lemas, por lo que los partidos políticos podrán presentar más de un candidato -en distintos sublemas- y luego sumar los votos de todos para consagrar finalmente al que más sufragios haya obtenido.

Tanto el radicalismo como el Frepaso y el ARI de
Elisa Carrió sostuvieron durante la Asamblea Legislativa que la ley de lemas se aplicará el 3 de marzo sólo para resolver la interna del PJ, que no puede acordar la presentación de un solo candidato a la presidencia de la Nación.

Ajeno a estas críticas, a
Rodríguez Saá se lo vio exultante luciendo la banda presidencial y afectuoso, como cuando después del traspaso del mando se estrechó en un larguísimo abrazo con su hermano Alberto.

En este escenario,
Rodríguez Saá prometió impulsar una ley para «indemnizar a todos aquellos que fueron víctimas de la protesta popular» que la semana pasada terminó con destrozos y saqueos en todo el país.

Rodríguez Saá
también sostuvo que manejará su administración con austeridad y se fijó un tope salarial de $ 3.000, además de anunciar la puesta en venta del parque automotor del Estado nacional y del emblemático Tango 01.

«
Se congelarán todas las vacantes de la administración pública nacional, de la planta permanente, contratados, transitorios o cualquier otro subterfugio, impidiendo toda nueva incorporación de personal», anticipó el ex gobernador de San Luis.

En tren de ahorro,
Rodríguez Saá también adelantó la conversión de los ministros de Educación, Salud y Acción Social en secretarías de Estado con mucho menos presupuesto, ya que el dinero será girado directamente a los gobiernos provinciales. «Ningún trabajador de la administración pública nacional perderá su empleo. Excluyo de este concepto a los aprovechados, a los que con lenguaje permisivo llamamos gasto político», agregó el nuevo presidente.

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