27 de octubre 2004 - 00:00

Rodríguez Saá tuvo también su intruso

La historia de un intruso en la residencia de Olivos no es nueva. Ya ocurrió con otro presidente, fugaz, como Adolfo Rodríguez Saá, quien un par de noches previas a su renuncia paseaba por los jardines con su hermano como interlocutor. Mientras caminaban, observaron movimientos extraños detrás de unos arbustos y, sin custodia -ya que ésta le fue quitada mientras ejercía la Presidencia-, los dos hermanos Rodríguez Saá trataron de descubrir quién o qué cosa ocurría. Finalmente, como si ellos mismos fueran intrépidos policías, descubrieron a un hombre, de civil, que trataba de escaparse. Consiguieron detenerlo y, luego de un momento de conversación, el presunto intruso (ya nadie averiguará su calidad) se identificó como un oficial del Ejército. Ni aun hoy Rodríguez Saá sabe exactamente qué hacía ese hombre en los jardines de la residencia de Olivos.

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