13 de septiembre 2002 - 00:00

Rodríguez Saá y Carrió tranquilizan a empresarios

Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió, dos de los principales candidatos a presidente de la Nación que tienen un discurso enfrentado con lo que ellos llaman «el establishment», rindieron examen ante los empresarios. El ex presidente se encontró el martes con los máximos representantes de las automotrices argentinas. La demorada candidata del ARI almorzó el jueves 5 de setiembre con los principales referentes de las empresas francesas radicadas en la Argentina. Los dos candidatos buscaron mostrar ante los empresarios una imagen menos combativa que la que suelen brindar en sus apariciones por los medios. Los dos políticos, por ejemplo, aseguraron que su intención es llegar a un acuerdo con el FMI y retomar las negociaciones con los acreedores externos.

Rodríguez Saá
citó a los representantes de las 10 terminales que forman parte de la Asociación de Fabricas de Automóviles (ADEFA), el martes pasado a la tarde en un salón privado del segundo piso del Park Tower del Sheraton de Retiro. Estaban los principales referentes de Renault, Peugeot, General Motors, Fiat, Scania, D a i m l e r Chrysler, IVECO, Volkswagen, Toyota y Ford. Todos escucharon atentamente las palabras de Rodríguez Saá y salieron con una conclusión: el puntano está absolutamente seguro de que será el próximo presidente. Sin embargo quedó flotando una duda: si lo que prometió en la reunión será efectivamente lo que hará si llega nuevamente a la Casa Rosada o si seguirá la línea de lo que repite en sus presentaciones televisivas.

• New Deal

Según lo que dijo en el encuentro, Rodríguez Saá prometió avanzar en «políticas keynesianas» que identificó con el New Deal de Roosevelt, porque «lo que se haga en políticas activas debe ser visible». Reiteró que durante su gestión volverá con los planes forestales y de viviendas. Habló luego de su visión del Mercosur, defendiendo a rajatabla la integración con Brasil. Incluso afirmó que su idea es que « lo antes posible» haya una moneda común dentro del bloque y que sea dentro de éste que se negocie una integración con el NAFTA y el ALCA. Prometió también que habrá « un plan a 15 años» para la industria automotriz dentro del Mercosur, y les reclamó a las terminales que le envíen un « paper» con cinco medidas urgentes para el sector para los primeros 100 días de gobierno, las que «tomará sin problemas».

Rodríguez Saá recordó permanentemente a su gestión en San Luis, afirmando que de las cuatro provincias que tuvieron promociones industriales la suya «fue la única que creció y supo aprovechar la oportunidad». Reiteró que es un defensor del capitalismo y que en ningún momento pensó en alterar las reglas de juego en la economía de mercado. Habló de firmar lo más rápido posible un acuerdo con el FMI y de retomar las negociaciones con los acreedores externos; sin recapacitar quizá en que fue durante su gestión que se rompieron ambas relaciones.

Cuando lo consultaron sobre quién era su referente económico para ponerse en contacto, el precandidato aseguró que no tiene ninguno y que es a él personalmente al que deben hacerle sus consultas.

La exposición del puntano terminó con uno de sus hits de campaña: la eliminación de la «corrupción estructural por 6.000 millones de pesos». Elisa Carrió también tuvo su oportunidad de debutar como candidata ante empresarios de alto nivel. Fue el jueves 5 de setiembre, en un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio Franco Argentina en el hotel Marriott Plaza. Hasta allí llegaron representantes de empresas como Telecom, Société Générale, Thales, Carrefour, Edenor, Danone, Renault, Peugeot y Aguas Argentinas. La candidata del ARI estuvo rodeada por su principal referente económico, Rubén Lo Vuolo, a quien le restó participación. La diputada, de muy buen humor, habló sólo 15 minutos y prefirió ocupar el tiempo del almuerzo en contestar las dudas de los empresarios galos. Desconcertó con su alarde de compromiso con el capitalismo, de la necesidad de abrir crédito para las empresas y los particulares y avanzó en la necesidad de retomar las negociaciones con el FMI y con los acreedores extranjeros. Sólo en este punto coincidió con alguno de los planteos que hace habitualmente por TV, su medio predilecto. Dijo que entre las negociaciones con los acreedores debe figurar también un capítulo donde se discuta la « deuda legítima y la ilegítima», sin especificar qué contenido debe tener cada definición.

Coincidió con
Rodríguez Saá en que se hace necesario mantener el Mercosur y avanzar lo antes posible en un acuerdo monetario con Brasil y que sólo desde allí se podría avanzar hacia el ALCA.

Luego hubo una larga explicación de Carrió sobre el tema de los servicios públicos privatizados, entre los cuales había varios interesados presentes. La diputada negó que plantee la reestatización de ninguno de los servicios. Aclaró que su idea es que el Estado ejerza un mayor control sobre las inversiones comprometidas y las negociaciones con las tarifas.

Luego hubo otro largo parlamento sobre su visión del sistema financiero futuro. Dijo que sus embestidas «
son sólo contra los banqueros corruptos» y no contra el sistema, y que en su gobierno las entidades financieras « podrán trabajar en paz». Sólo defendió la existencia de una banca pública, rechazando la propuesta oficial de abrir al capital privado los bancos Nación, Ciudad y Provincia.

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