4 de diciembre 2007 - 00:00

Salvo del barrio, pobre asistencia a jura de Cristina

Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner
Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner
Luego de varios debates internos, Néstor Kirchner y Cristina de Kirchner resolvieron que los agasajos a los visitantes a la asunción de la primera dama se redujeran a uno solo: el viernes 9 por la noche en el Palacio San Martín. Tradicionalmente, al menos desde el retorno a la democracia en 1983, hay dos encuentros: uno de despedida del presidente saliente y otro de bienvenida del entrante. Esto sólo se rompió cuando Fernando de la Rúa debió abandonar el gobierno y no pudo despedirse de sus ex colegas.

Para esta oportunidad, Néstor y Cristina de Kirchner decidieron ser prácticos, y resumir el acto en una sola recepción, dado que el matrimonio es el que traspasa el poder y no tiene sentido duplicar el evento. En la práctica, y en un mismo momento, los visitantes despedirán al jefe de Estado saliente y recibirán a la entrante.

Más allá de este debate, la organización de la recepción oficial de las delegaciones que vendrán a Buenos Aires a recibir a la nueva presidenta decepcionó profundamente a la ex senadora. En varias oportunidades, algunas de ellas públicamente, Cristina Fernández pensó en voz alta sobre la cantidad de mandatarios que podrían estar presentes en su asunción. Esto quedó claro durante las giras previas a la elección del 28 de octubre, donde la entonces candidata recorrió varios países centrales de Europa y América, buscando fotos con las principales figuras políticas de Francia, Alemania, Austria, España y México, entre otros. Incluso cuenta también la presencia de la senadora en Estados Unidos durante la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, donde Cristina de Kirchner ejerció el rol de segura próxima responsable del país.

Por todo esto, se pensaba que para su asunción se pudiera quebrar la tendencia de presencias políticas relevantes sólo a nivel latinoamericano para las tomas de poder de los presidentes argentinos. Hasta ahora, sólo Raúl Alfonsín, en el retorno a la democracia, pudo congregar cierto peso internacional en su llegada a la Casa Rosada. Luego, tanto Carlos Menem (en sus dos asunciones), como Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, sólo consiguieron una convocatoria con fuerte presencia latinoamericana y escaso interés mundial, sobre todo de parte de los países centrales. Para peor, en el caso de Cristina de Kirchner, no estará presente Fidel Castro, que estuvo en Buenos Aires cuando asumió su marido, lo que provocó cierto ruido internacional para el acto, dando además una clase magistral en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA, algo que en realidad quitó protagonismo al nuevo mandatario patagónico que llegaba.

Hasta anoche, estaban confirmados para el besamanos del 9 a la noche en el Palacio San Martín, y en teoría se quedarán hasta el 10 para los actos oficiales, Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Rafael Correa ( Ecuador), Nicanor Duarte Frutos (Paraguay), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales ( Bolivia), Michelle Bachelet ( Chile), Hugo Chávez (Venezuela), Alvaro Uribe (Colombia) y José Manuel Zelaya Rosales (Honduras) entre los latinoamericanos. Aquí aparece la primera desilusión: no estará en Buenos Aires el mexicano Felipe Calderón, uno de los anfitriones preferidos en la gira proselitista de Cristina de Kirchner pero que no viajará hasta la Argentina para acompañarla en su asunción. En representación del gobierno mexicano estará presente la canciller Patricia Espinosa.

  • Desilusiones

    Es, en realidad, una delegación de menor nivel incluso que la que envió el 2 de diciembre de 2006 al DF la Argentina, cuando Daniel Scioli en su rol de vicepresidente sonrió en varias fotos abrazado al gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.

    Igualmente, las mayores desilusiones, en cuanto a la calidad de los visitantes, llegarán desde Europa. Nuevamente, la delegación española estará encabezada por el príncipe Felipe de Asturias, heredero de Juan Carlos de Borbón, un clásico de este tipo de actos. Este visitante ya programó además su tradicional visita a Ernesto Sabato para el domingo al mediodía. En este caso hay una justificación para que no esté presente el primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero: la visita oficial para las asunciones es la del príncipe, y no viajan políticos representando al gobierno español.

    Desde Francia, no volará a Buenos Aires Nicolas Sarkozy, pese a que en estos primeros meses de gestión se reveló como un habitué de las presentaciones políticas oficiales y sociales de su país en el exterior. Sin embargo, este estado europeo tendrá una representación importante con la llegada del primer ministro, François Fillon: ya confirmó su presencia en Buenos Aires y la de la ministra de Economía, Christine Lagarde. Esta última vendrá a trabajar: ya tiene agendadas reuniones con Martín Lousteau para saber cuáles son los planes del nuevo gobierno para con las empresas francesas, tema de moda después del affaire Accor.

    Cierto malhumor generó la posición de Italia, que lejos de estar presente con el primer ministro Romano Prodi, enviará a Buenos Aires a la ministra de Deportes, Giovanna Melandri. La explicación romana es respetable: ese mismo día, Prodi y el canciller, Mássimo D'Alema (a quien realmente se esperaba en el acto) se verán en la Casa Blanca con George W. Bush.

    Canadá estará representado por la gobernadora general Michaelle Jean, la delegada de Isabel II de Inglaterra, mientras que el resto de los países europeos, asiáticos, árabes, centroamericanos y de Oceanía sólo saludarán a través de sus embajadores locales.

    Hay dentro del gobierno argentino cierta esperanza para que se confirmen tres visitas que mejorarían radicalmente el panorama de la asunción. Se trata de la llegada del secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU., Thomas Shannon; del ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank Steinmeier (un buen amigo de la Argentina), y del príncipe Guillermo de Holanda acompañado, obviamente, por Máxima Zorreiguieta.
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