Scioli, con ex vices: visita a Martínez pero no a Chacho
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En su selección vetó al menos dos vistas «por ahora», según admitió: no tiene previsto consultar a Carlos Chacho Alvarez, aunque sí a Alejandro Gómez, vice de Arturo Frondizi. Son dos segundos que abdicaron a sus puestos para retirarse a la vida doméstica, algo que en Scioli no es imaginable, claro, nadie lo vería preguntándole a Chacho cómo fueron los prolegómenos de su retirada. Gómez renunció cuando secundó a Arturo Frondizi, en 1958. Presionado, se alejó del cargo a los seis meses de haberlo asumido.
ChachoAlvarez no sólo renunció a los 10 meses de ocupar la vicepresidencia, en octubre de 2000, sino que terminó enfrentado con los senadores a los que comandaba en la Cámara alta. Pero Scioli sabe que, aun sin contacto personal, debe reparar en esos detalles del ex aliancista: Alvarez había ido a visitar, junto con Fernando de la Rúa, a diputados y senadores antes de asumir, pero ya electos. Se recuerdan abrazos multipartidarios, incluso, pero cuando le tocó aplicar el recorte de 13% los legisladores se rebelaron y el verborrágico Chacho les adjudicó calificativos que los hirieron. Después ocurrió lo de aquel anónimo que nunca pudo probar la supuesta existencia de coimas por una ley.
En cambio, Scioli ya mantuvo su entrevista personal con el actual presidente provisional del Senado, Gioja, a quien fue a trasmitirle su intención de reunirse con el bloque y ser permeable a las propuestas de los legisladores. Gioja, que tiene cargo hasta diciembre, pero lo dejaría a decisión del nuevo presidente, trasmitió con entusiasmo ese mensaje a la bancada PJ.
En la memoria de Scioli estarán particularmente los consejos de Duhalde. El ahora presidente designado renunció para ser gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando secundaba a Carlos Menem en la Presidencia. Cuando le tocó ser senador en 2001, se ligó de la bancada peronista una estocada: «Que sepa que cada uno es un voto, somos todos iguales», se perjuraron, con la idea de que el ex gobernador y ex vice podría llegar a la Cámara con fueros auto-adjudicados. Fue relegado de reuniones, pidió renuncias ante el caso de las supuestas coimas y cuando Gioja se quedó al frente del bloque no quería integrarlo, pero le prometieron reestructurar el Senado, ya que consideraba que Gioja -hoy su hombre dentro del Senado-pertenecía a la vieja generación que pretendían maquillar.
Ruckauf, quien también se dedicó a la gobernación bonaerense, cuando se mantuvo frente a la Cámara se vio jaqueado con amenazas de denuncias que nunca se le concretaron. En otro sentido, también dejó un importante déficit, pero ni siquiera Chacho se atrevió a criticar su gestión.
Puerta finalmente ascendió en el tramo final del gobierno de De la Rúa, como expresión del PJ que torció con esa designación la voluntad de la UCR de que se mantuviera en la línea sucesoria un radical después de la renuncia de Alvarez, a quienes habían sucedido José Genoud y luego Mario Lozada, también ausentes en la lista de Scioli.



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