Se abre esta semana registro de renuncias en Diputados

Política

Mientras durante la última semana el bloque de senadores kirchneristas se llevó toda la atención por las renuncias de los santafesinos y salteños al bloque oficialista, en Diputados la acción comenzará a partir de hoy. Es un hecho que allí también tres santafesinos oficializarán su salida del kirchnerismo: el ex gobernador Jorge Obeid, Walter Agosto (que llegó a ser presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda) y Ariel Dalla Fontana. Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista, da como un hecho que las renuncias dentro de su bloque no irán más allá de esos casos. De todas formas, son votos que no operaban a favor del oficialismo desde hace tiempo.
Es cierto que en Diputados la migración fuerte al peronismo disidente se dio el año pasado, cuando Felipe Solá abandonó la bancada junto a siete diputados (todos por no apoyar la política del Gobierno hacia el campo). Pero hay movimientos internos que, más allá de los tres santafesinos, seguirán sintiéndose.
Haya o no más rebeldes, la situación de debilidad que enfrenta el kirchnerismo en Diputados y el Senado es seria para el oficialismo. Ya se reconoce que con la actual constitución de los bloques y aunque nominalmente el Gobierno mantenga una mayoría holgada, será imposible debatir este año proyectos conflictivos sin arriesgarse a otra derrota.
Todo a pesar del optimismo que intenta desparramar Rossi: «Ya desde el tratamiento de la Resolución 125, esos votos no los contábamos; la verdad es que desde el punto de vista de la construcción de mayorías, no nos modifica en nada», dijo ayer en relación con las renuncias en el Senado.
El principal problema que enfrenta el kirchnerismo hoy en el Congreso es el propio Néstor Kirchner y el impacto en las provincias del desgaste de la gestión de su esposa.
Si Carlos Reutemann se fue de la bancada oficial del Senado alegando, entre otras cosas, que con el «kirchnerismo no se puede salir a hacer campaña en Santa Fe», y Juan Carlos Romero dio el portazo protestando por la falta de debate interno en la bancada del Senado, la situación de muchos diputados y senadores que decidieron quedarse en los bloques no es muy distinta.
De ahí que, aunque la pertenencia al oficialismo esté garantizada como para no desarmar la mayoría que tiene el Gobierno, el riesgo será muy alto cuando deba enfrentar votaciones que impliquen tocar intereses de las provincias. Así, como siempre en política, el costo de apoyar al líder cuestionado es mayor que en épocas de bonanza. No es una novedad, entonces, que a Néstor Kirchner le costará mucho más este año que sus diputados y senadores salgan a hacer campaña con él de la mano arriesgándose a liquidar el capital político en sus provincias.
Hasta Rossi, casi como un desliz, lo sugirió ayer en sus declaraciones de fin de semana: «Cuando me atacan a mí, están atacando al kirchnerismo», dijo en una declaración de lealtad absoluta a la Casa Rosada, que también define el centro del problema. El mismo Rossi deberá este año revalidar su banca en Santa Fe.
Pero además del peso de cargar con el desgaste de un Gobierno, los kirchneristas de Diputados tienen otros desafíos. Hay ex duhaldistas reconvertidos al kirchnerismo, como José María Díaz Bancalari o Graciela Camaño, que no comulgaron siempre (sobre todo en el caso de la esposa de José Luis Barrionuevo) con las decisiones que el Gobierno envió al Congreso y cuestionaron la conducción de la bancada. Pero aunque hubo recelos y resquemores, no están en la lista de los posibles renunciantes del bloque.
Son sobrevivientes del peronismo que, en esas lides, superan a cualquier otro kirchnerista. Por algo Díaz Bancalari tiene el récord de haber acompañado al matrimonio Kirchner en todos sus viajes, y Camaño llegó a ser una estratega insustituible en las votaciones. Pero ambos tienen otra diferencia esencial con Rossi: sus mandatos como diputados vencen en 2011, por lo que en medio de esta crisis política no arriesgan nada.
Entonces, la tarea de las cabezas del Gobierno en el Congreso por ahora será minimizar los daños frente al impacto de la crisis financiera y el enfrentamiento con el campo.

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