Una novedad para observar es que, en esas modificaciones, quizás Kirchner haga un gesto de apertura partidaria e incluya en su administración -como aliento de otras cooptaciones futuras- al radical que deja la gobernación de Corrientes y ya se transformó en diputado, Ricardo Colombi. Para este hombre que estableció una entente triunfadora con el oficialismo kirchnerista, le reservarían el Ministerio de Defensa.
Dentro de ese cuadro, también importan otras alteraciones inevitables en el Parlamento, al menos entre los preferidos del mandatario: aunque hay objeciones, Alberto Balestrini sería impulsado para presidir la Cámara de Diputados y, entre el porteño Jorge Argüello y el cordobés Carlos Caserio se dirime la titularidad del bloque peronista Frente para la Victoria. Quienes se imaginaban un futuro más próspero, como el senador Marcelo Guinle y el diputado Osvaldo Nemirovsci, parece que el destino les jugó una mala pasada: por no haber jugado correctamente en las ofertas kirchneristas provinciales -una en Chubut y otra en Río Negro-, más bien por oponerse a ellas, estos dos productos de la interna serían marginados para cargos importantes.
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