Elisa Carrió -de impecable y contundente lenguaje para la crítica, pero de poca coherencia para propuestas alternativas-estuvo más dura que nunca con el Presidente. Invocando a una autora francesa, dijo sobre Néstor Kirchner y su esposa: «El que humilla (como lo dijo Gustavo Béliz) implica siempre una dosis de perversidad moral muy grande. ¿Qué es un perverso moral? Es un hombre débil o una mujer débil que no se quieren a sí mismos y que proyectan el destrato sobre el otro como modo de demostrar fuerza humillando; éste es el carácter de los Kirchner».
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Un hombre habitualmente suave, con 30 años de carrera judicial, como es el fiscal Norberto Quantín, fue tremendo ayer en su lenguaje contra el Presidente: « A Kirchner nunca le importó la seguridad. Actuó en forma espasmódica en la materia y me echó por algo que él mismo había asumido como su responsabilidad: los métodos de control de las protestas sociales». Agregó que «la SIDE fue la que determinó qué efectivos había que echar durante la última purga operada en la Policía Federal».
Acosado por traspiés políticos crecientes en estos días y un lenguaje crítico in-usual hasta ahora por su virulencia, el Presidente --frente a tantos ataques-se refugia, cada vez más, en diálogos cerrados casi exclusivamente con santacruceños. Como en la economía no le va mal, por lo menos hasta setiembre, cuando el Fondo Monetario podría sancionarlo muy fuerte, se cree que debería mejorar el panorama político adverso, aunque esto depende mucho de su propia persona y forma de ser.
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