13 de enero 2003 - 00:00

Se atascó la salida de Kirchner. Apuestan a candidatura de Solá

Se le complica día a día su estrategia a Eduardo Duhalde. Sucede que hasta ahora el único incondicional que encontró para apoyar la candidatura de Néstor Kirchner es el santiagueño Carlos Juárez. Nada contra este caudillo, pero tratándose de un «espacio progresista», su aporte es insuficiente. Los demás lo están pensando, sobre todo después de ver que el Presidente y su esposa viajaron a Misiones para tirarse de cabeza desde las Cataratas, sin protección de ninguna especie. Si alguien creía que Ramón Puerta era pusilánime -impresión que se sembró cuando dejó la Presidencia en manos del bonaerense Eduardo Camaño-habrá que ajustar la lente: demostró ser un caudillo de carácter con el «no» que le dijo a su huésped el sábado, en su propia casa.

Por eso el cronograma de lanzamiento de la candidatura del hombre de Santa Cruz se postergó, inevitablemente. La intención de Duhalde era, en un principio, montar el cuadro para mañana. Kirchner en el centro (sin su mujer, la senadora Cristina, para la que habrá que pedir pronto un «hábeas corpus» dada su desaparición de la campaña) y, a su alrededor, un conjunto de dirigentes de todas las provincias, decisivos para ganar la interna. Pero hasta ahora el único que comprometió su presencia es «Lupín», como cariñosamente denominan en Santa Cruz al candidato («Tristán» es un seudónimo apócrifo, aplicado recientemente en la Capital, por su parecido con el cómico).

•Rentista

Al desaire de Puerta se le sumó ayer el de Luis Barrionuevo. El senador por Catamarca y esposo de la ministra de Trabajo afirmó que «Duhalde está tratando de convencer sobre la ventaja de apoyar a Kirchner pero a mí no me convence». Barrionuevo mostró el juego del PJ bonaerense: «Mi candidato es Duhalde, que tiene que quedarse además hasta el 10 de diciembre, sin interrupciones, para garantizar la recuperación económica». Habló desde Mar del Plata el gremialista, donde un par de amigos le escuchó argumentos más severos de los que expuso ante la prensa: «No lo entiendo a Duhalde, quiere que vayamos a defender un proyecto productivista con alguien que vive de rentas. ¿O Kirchner no tiene 800 palos verdes que le dieron Menem y Duhalde por retenciones petroleras depositados fuera del país?».

Este gremialista, igual que varios intendentes del conurbano, levantan la bandera bonaerense para no parecer rebeldes: comienzan diciendo que el candidato es Duhalde y siguen por «debe ser un bonaerense». Conclusión, apuestan a Felipe Solá, quien encerrado en Chapadmalal medita sobre la posibilidad de lanzarse a la candidatura mayor. El también vigila los movimientos del interior y sabe que Eduardo Fellner cortó el cordón umbilical con Juan Carlos Mazzón y tampoco quiere sumarse a la candidatura de Kirchner, igual que Gildo Insfrán o Jorge Yoma. Falta que se baje Juárez y el progresismo carecerá de color federal. Todos apuestan a llevar adelante una presión sobre Duhalde, de tal magnitud, que obligue al Presidente a cambiar de opinión. Uno de estos caudillos del interior ilustró: «'Negro' se ata mucho a su palabra pero Kirchner le dejó la puerta abierta. Hace 15 días, en la revista 'Tres Puntos' apareció diciendo que jamás sería el candidato de Duhalde».

Mientras tanto, José Pampuro sigue oficiando como jefe de campaña del patagónico. Lo llaman el «Subcomandante Pepe» no por las nuevas ínfulas izquierdistas del oncólogo. Sencillamente, fuma en pipa, como el mexicano. Sin embargo a Pampuro y a su jefe Duhalde le interesa más el apoyo empresario para Kirchner que los trajes verde oliva de la revolución inconclusa. Si no pueden presentarlo con dirigentes del PJ, por lo menos esperan que se codee con algunos empresarios. Luis Pagani, que preside la liga denominada AEA, recibirá al santacruceño el martes. Dicen que es a instancias de Héctor Magnetto, del monopolio «Clarín», quien forma parte de ese club y está alarmado con la posibilidad de un triunfo de Menem.

•Tarea imposible

La reunión del PJ se dejará para más adelante. Habían pensado en el jueves pero anoche se hablaba de pasarla para la semana que viene. Si lo que se pretende es reflotar el retrato del último congreso del PJ, la tarea es imposible para esa semana. Puerta, Jorge Busti, Carlos Reutemann, José Manuel de la Sota, estarán ausentes. Duhalde pude conseguir número pero le faltará espesor político para su experimento.

Por el lado del «progresismo ortodoxo» (al de Juárez lo denominan «neoprogresismo») las cosas no han ido mejor. Víctor De Gennaro también desairó a Duhalde y Aníbal Ibarra decidirá esta semana. De todos modos, si no hay peronistas en el elenco, todo lo que sume el presidente por afuera beneficiará a Menem: quedará como una víctima del antiperonismo con un par de aliados del PJ.

En la Casa Rosada piensan que podría compensarse la falta de apoyo interno con algún respaldo internacional. ¿Qué mejor que el de Luiz Inácio Lula Da Silva, con quien Duhalde se entrevistará mañana, en Brasilia? Los duhaldistas sospechan que el presidente de Brasil podría apoyar, al menos brumosamente, al candidato oficial. Especulan con arrancarle alguna definición que se escude en las ventajas o desventajas para el Mercosur de un «proyecto productivista». Lula tal vez brinde su aval. Le cuesta poco ya que está cada vez más acostumbrado a realizar afirmaciones imprudentes y luego desmentirlas.

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