14 de noviembre 2007 - 00:00

Se conoce este viernes nuevo gabinete (tendría bastante poco de nuevo)

Se confirmaba anoche que Cristina de Kirchner anunciará pasado mañana al equipo de ministros que habrá de acompañarla desde el 10 de diciembre. Nadie imagina grandes cambios -salvo la ya conocida despedida de Miguel Peirano-, a pesar de que la pareja presidencial no emite señales al respecto. Pero, como se sabe, la continuidad parece regir la nueva etapa: finalmente, es lo que se votó hace dos semanas. Habrá modificaciones en Salud, Educación, Defensa y Trabajo. El anuncio, comentaban, pretende diluir algunas tensiones de las últimas horas (la crisis con el Uruguay, el conflicto interno con la salida del titular de Economía, los desbordes y las amenazas del sindicalista Hugo Moyano) y despejar incógnitas para la asunción de la mandataria electa. Se empezó ayer con la designación de la nueva cúpula en Diputados (Eduardo Fellner, Agustín Rossi y Patricia Vaca Narvaja). Se descuenta que Alberto Fernández sigue como jefe de Gabinete y Julio De Vido, en el Ministerio de Planificación, quizá las dos áreas más importantes del gobierno y las cuales cruzaron bombazos en los últimos días. Para suceder a Peirano, persiste Alberto Abad como candidato principal, pero hay varios (varias) aguardando también la bendición. Es el gran salto académico para los que nunca fueron a una academia. No se duda de Jorge Taiana heredándose a sí mismo en la Cancillería; sí hay reservas, en cambio, sobre la titularidad de Alberto Iribarne en Justicia -quien iría a la Procuración del Tesoro-, al que podrían reemplazar, como si fueran lo mismo, el embajador Carlos Bettini, María Laura Leguizamón o Vilma Ibarra. Mensajes enigmáticos, ya que hasta se conjeturó con la supresión de Justicia como ministerio y, al mismo tiempo, con una ampliación de la cartera para albergar responsabilidades de la Policía. En Interior imaginan tropiezos de Aníbal Fernández (no en la misma línea con su vecino Fernández, tampoco con la propia presidente), quien podría pasar a Defensa (nadie garantiza a Nilda Garré, a la que derivarían a la Secretaría de Derechos Humanos en Relaciones Exteriores -Primera «B» frente a la secretaría que controla en Justicia Eduardo Luis Duhalde-, finalmente ya fue embajadora). Otro destino probable para Aníbal Fernández es Trabajo, que si no se concreta, pasaría a recaer en manos de Héctor Capaccioli. Para Interior, hay cierta coincidencia en la elección de un amigo del matrimonio: el actual titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga (su reemplazante en ese organismo podría ser el vocero sin voz, Miguel Núñez). De no ser así, recalaría Icazuriaga en Defensa. Vendría Juan Carlos Nadalich para el cargo de Ginés González García, siempre y cuando éste parta como embajador a España: Salud, claro, pasaría a revistar en la órbita de Acción Social, mantenida en manos de la hermana de Kirchner, pero ahora como cuñada de Cristina. Para la abandonada Educación de Daniel Filmus competían el inolvidable Carlos Chacho Alvarez y dos especialistas en el tema: Juan Carlos Tedesco e Ignacio Sileoni (no se puede creer en un ascenso para el hoy embajador en Francia, Eric Calcagno). Parece un trámite la continuidad de Carlos Zannini como secretario legal y técnico, también la de Oscar Parrilli como secretario general ( aunque a Bettini, hoy en Buenos Aires, lo anuncian para esa área). En ese paquete de mínimos cambios, habría un lugar en Interior para Omar Perotti -hoy intendente de Rafaela, armador de cierto aparato para los Kirchner en Santa Fe-, quien ayer gozó de una hora y 20 con la señora electa. También en ese entorno femenino ubican a Magdalena Faillace o Silvia Farje de Kirschbaum como probables responsables de Cultura: una de ellas le envía mails casi todos los días y le organizó la colaboración de «intelectuales» para su campaña. No contará la mandataria con la cercanía de Felipe Solá, a quien le asignarían la sinecura de París, mientras Héctor Timerman cumpliría su sueño de suceder a José Octavio Bordón en Washington. Difícil confirmar este cuadro, sólo conocido por la pareja y Fernández -lo resolvieron en parte el lunes por la noche en Olivos-, gente poco dispuesta a filtrar información. Anoche seguían discutiendo. Para ellos, la sorpresa es todo.

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