15 de enero 2002 - 00:00

Se demora presupuesto y habrá consulta con FMI

El presupuesto 2002 no ingresaría el jueves al Congreso, como estaba previsto inicialmente. Ayer los técnicos del Ministerio de Economía todavía estaban definiendo la regla de emisión monetaria que después de 11 años de convertibilidad vuelve a ser una variable fundamental para consolidar el proyecto.

Como el presupuesto se está elaborando con una estimación de caída del producto de apenas 2% o 3%, eso le deja margen al gobierno para anunciar un ajuste menor en los gastos para presentar un presupuesto equilibrado. Sin embargo, previendo que la situación puede ser bastante más desalentadora, se quiere evitar tener que recurrir a último momento a la emisión extra para cubrir gastos corrientes.

Sobre ese punto trabajaba ayer el secretario de Hacienda, Oscar Lamberto, que impulsa una regla lo más rígida posible. También el Congreso quiso arrojar señales de seriedad y exigencia y pidió que se explicite muy claramente el programa monetario antes de remitir el presupuesto para su aprobación. En principio, se estaba pensando en una emisión monetaria que tenga su tope en los 3.000 millones de pesos.

El punto es que el gobierno está trabajando sobre una estimación de caída del PBI relativamente optimista, cuando desde el sector privado prácticamente todos los economistas están advirtiendo acerca de una caída mínima de 8% en el PBI. Por eso la rigidez monetaria es acá un punto de extrema importancia: si el país no tiene crédito y avanzado el año los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos planeados, sin una regla rígida se terminarían cubriendo con emisión monetaria, lo que pone en peligro la estabilidad de precios.

Alternativa

Según pudo saber Ambito Financiero, hay una variable alternativa a la emisión sobre la que se estaba trabajando anoche: si a medida que avance el año las cuentas no cierran, habría un programa de «economías en partidas», o «recorte de emergencia», que alcanzaría fundamentalmente gastos operativos. Por lo que se pudo saber ayer, la mecánica del gobierno es anunciar un ajuste no mayor a los $ 2.500 millones. Se habla incluso de 2.000 millones de pesos. Pero si los recursos no alcanzan, tarde o temprano el ajuste se hará. Para no tener que anunciar un ajuste mayor se elabora el presupuesto con una meta de caída del PBI de entre apenas 2 por ciento y 3 por ciento. De esta estimación y sobre la base de una inflación de entre 8 por ciento y 10 por ciento, se estima que la recaudación caería sólo 3 por ciento y los ingresos totales entonces, incluyendo la emisión monetaria, ascenderían a $ 38.000 millones. Es una forma de no sincerar un ajuste mayor de entrada. Desde diversos sectores del gobierno consideran que es un momento poco oportuno para hacer anuncios de ajustes. Pero es probable que, avanzado el año, se deba apelar a la «tijera», como hizo el año pasado Domingo Cavallo.

Cavallo llamó a su programa déficit cero.
Los economistas de Eduardo Duhalde y los diputados del PJ, para despegarse de Cavallo, dicen que este presupuesto no es déficit cero sino «presupuesto equilibrado». Pero la diferencia es sólo semántica. Aritméticamente un presupuesto equilibrado significa que los ingresos son iguales a los gastos. Que no hay déficit ni superávit o, lo que es igual, hay déficit cero o superávit cero.

Lo cierto es que los gastos totales en el presupuesto 2002 se están estimando en 38.000 millones de pesos.
Hay una reducción de 11.000 millones de pesos con respecto a los gastos del presupuesto 2001. La diferencia entre los $ 2.500 millones de recorte que se anunciarían y los $ 11.000 millones menos de gastos que habrá con respecto al presupuesto anterior, ya fue en buena parte anunciada por Cavallo: hizo un ajuste de unos $ 2.500 millones con el recorte de 13% en jubilaciones y sueldos de empleados estatales y hacia el último trimestre del año redujo en otros $ 1.700 millones gastos operativos del Estado. En total ese recorte implicó unos 4.200 millones de pesos que en principio se mantendrían en el presupuesto 2002. El resto del recorte proviene de los menores intereses que se pagarán en concepto de la deuda.

Para hoy está previsto que el proyecto de presupuesto entre al gabinete y poder alcanzar un acuerdo con los ministros sobre los gastos que se destine a cada partición. Mañana empezarían las negociaciones con los gobernadores.

El tema de la coparticipación será una de las cartas a negociar. La Nación quiere eliminar el piso de $ 1.364 millones mensuales que firmó Cavallo en el último acuerdo con las provincias.
Consideran que sin eliminar esa partida, el proyecto es insostenible.

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