Seis presidentes
estuvieron
ayer presentes
en la firma del
acta del Banco
del Sur. Sólo
faltó Tabaré
Vázquez de
Uruguay.
Posan para la
foto el matrimonio
Kirchner,
Correa,
Evo Morales,
Lula , Uribe y
Chávez.
Luego de idas y vueltas, se firmó el acta fundacional del Banco del Sur, con la presencia de mandatarios de los siete países latinoamericanos que lo integrarán (salvo el de Uruguay, Tabaré Vázquez, que optó por permanecer en Buenos Aires la menor cantidad de horas posible por el conflicto de la pastera Botnia). Así, los presidentes de la Argentina (Néstor Kirchner), Bolivia (Evo Morales), Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva), Ecuador (Rafael Correa), Paraguay (Nicanor Duarte Frutos) y Venezuela (Hugo Chávez), a los que se sumó el embajador de Uruguay en Buenos Aires (Francisco Bustillo), firmaron ayer esa acta constitutiva, que de todas maneras no resuelve los temas en conflicto (financiamiento y participación accionaria de cada país).
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Duró tres horas el acto con los respectivos discursos presidenciales, que fue cerrado con las palabras de Cristina de Kirchner. Entre los asistentes al Salón Blanco de la Casa Rosada estuvieron todos los ministros, salientes y entrantes, incluido Martín Lousteau. También empresarios y banqueros como Gabriel Martino (HSBC), Julio Macchi ( presidente saliente del Banco Ciudad), Mario Vicens (Asociación de Bancos de Argentina), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Enrique Pescarmona; gremialistas como Hugo Moyano y en las primeras filas, representantes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
«América tiene nombre de mujer», dijo una emocionada Cristina. Previamente, Néstor Kirchner efectuó su último discurso como presidente. «Yo ya fui. Ahora es el turno de ella.» Agregó además: «No me voy a jubilar, aunque es lo que algunos quisieran». Recibió elogios de todos los mandatarios extranjeros: «No hay mayor respeto a las convicciones que me estén acompañando estos compañeros que honran a América latina y con quienes vivimos utopías para construir un camino». Lo de utopías es algo cierto, dado las demoras que tiene este proyecto en implementarse y las diferencias persistentes en el Mercosur.
Una de las palabras más esperadas fueron las de Chávez, principal propulsor del banco. Fue breve en comparación con sus eternas alocuciones, algo que alivió a todos los presentes ayer, extenuados de tantos discursos. «Es cierto que tenemos cientos de millones de dólares que son de nuestros pueblos. Llegó la hora de traer el dinero para acá. El Banco del Sur va a ser el primer paso para atraer inversiones.» El mandatario venezolano se demoró en llegar al acto por reuniones con sus pares de Bolivia y Ecuador, Evo Morales y Rafael Correa. «La creación del Banco del Sur es la continuación de la batalla por la independencia», aseveró.
Por su parte, Lula consideró que será un organismo « genuinamente sudamericano», que podrá financiar «proyectos en sectores claves como infraestructura, ciencia y tecnología, aparte de promover el desarrollo social con proyectos abocados a reducir la pobreza y las asimetrías de la región». Además, indicó que «sólo fuerte, unida e integrada, América del Sur podrá ocupar el lugar que debe en el concierto de todas las naciones. Hoy compartimos la convicción de que el futuro de la región depende del futuro de cada uno de los países». El acto de ayer abre un período de 60 días para definir los detalles operativos. Una fuente del Ministerio de Economía afirmó que en dos meses se determinarán los aportes que realizará cada país y su poder de voto. Lo mismo habían prometido a mediados de año en Caracas. Una de las posibilidades es que 10% del capital inicial sea realizado en efectivo y que para el resto los países emitan deuda. Lo importante está sin definición.
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