Se organiza la oposición y pide reunión con Cristina

Política

Hay una frase venenosa y sombría de la política criolla; es la que pide gestos y conductas «antes que sea tarde». Es el lema de la última movida de la oposición -UCR, Coalición, PRO, independientes- en un documento que le reclama al gobierno reaccione ante la crisis que ha producido en todos los sectores la inconclusa puja con el campo. Esa unificación de la oposición incluye un pedido de audiencia a Cristina de Kirchner para ofrecerle un cerco institucional que ellos creen puede salvarla de mayores daños.

La gravedad que adquirieron las protestas de productores y transportistas en todo el país, a las que ayer se sumaron otros sectores, despertó ya la idea en la oposición de que puede ser tan grave como que el gobierno no asuma la necesidad de dialogar, el hecho de que no exista enfrente una oposición organizada para generar opciones. Por eso comenzó a tejerse un documento que alumbrarían todos los partidos de la oposición, pero sin abundar en rispideces partidarias. Pretenden dar un mensaje institucional frente a la crisis, al punto de que entre algunos se escuchó hablar de una apelación al gobierno «antes de que sea tarde». Esa unidad de la oposición incluiría un pedido de audiencia a Cristina de Kirchner, algo que la mayoría considera sólo formal.

El bordado final de esa estrategia se terminará cuando llegue al país el radical Gerardo Morales, que como senador viajó a Ginebra a la Asamblea Anual de la Organización Internacional del Trabajo.

  • Sin contrapartida

    La preocupación que tiene hoy la oposición es conseguir una imagen de respaldo al sistema institucional, libre de la contaminación que aportan las pujas partidarias. La cuestión no es menor: el rechazo que provocan en algunos sectores las políticas que sostiene el gobierno en su confrontación con el campo -ampliadas ahora a otros actores- no tiene como contrapartida alguna opción unificada y clara de la oposición.

    La discusión de esa presentación opositora ante la crisis no será fácil, habida cuenta del afán de protagonismo que tienen muchos de sus dirigentes. Pero esta semana pareció primar el temor a que se agravara la crisis en el país, sin que apareciera una voz con autoridad moral para pedir cambios al gobierno. A ese tren se suman el radicalismo, la Coalición Cívica, el socialismo, el macrismo, algunos integrantes del peronismo disidente y partidos provinciales.

    El documento y la presentación que negocian las cabezas de la oposición tiene un ingrediente agregado: casi como una formalidad se le pediría a Cristina de Kirchner una audiencia para discutir sobre la problemática no ya del campo, sino de todos los sectores que esta semana aparecieron en pugna.

    Es, de alguna forma, la consecuencia de la carta que Raúl Alfonsín le envió a Cristina de Kirchner no bien llegó de los EE.UU., adonde viajó para operarse de una enfermedad pulmonar.

    El ex presidente está dolido porque obtuvo por toda respuesta a ese pedido de diálogo político al gobierno una referencia irónica de Cristina de Kirchner dentro del discurso de presentación del plan de obras públicas que se financiará con las mayores retenciones: «¿Que sería un gesto de estadista? Podría decirles el gobierno y el campo están en orden. Feliz Día de la Bandera. Pero ¿saben qué? Yo no me siento una estadista, me siento una presidente de la República». En esa carta, Alfonsín le recordó a Cristina de Kirchner que él mismo fue un experto en recibir presiones sociales y por eso apeló a reeditar la idea de un Consejo Económico y Social, que el ex senador discutió con la ahora Presidente cuando ambos ocupaban bancas.

    Esa idea de Alfonsín y la convocatoria al diálogo político tomó forma inmediatamente en un proyecto de ley que el mendocino Ernesto Sanz, junto a Morales y el socialista Rubén Giustiniani, presentaron en el Senado el pasado 4 de junio.
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