¿Se pone Bergoglio la sotana de Piña?
Jorge Bergoglio le ganó el primer round a Néstor Kirchner en Misiones, y ahora el cardenal parece decidido a emular al obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, quien con el aval del Episcopado frenó la reelección indefinida en su provincia. Hoy el purpurado pidió presidir una misa para los jubilados donde se esperan quejas encriptadas -por lo jesuíticas- contra el gobierno de Néstor Kirchner debido a la exclusión social. La causa del encono: el Presidente manda a votar en el Congreso los proyectos que más irritan a la Iglesia.
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Joaquín Piña
«Hay sarna. ¿Por qué no hacen una ley para curar la sarna? Eso no está de moda. Pero la sarna está de moda en la ciudad», aseveró el arzobispo el sábado en el Colegio Marianista, del barrio porteño de Caballito, en el marco de un foro de padres que organizó la Vicaría Episcopal de Educación con más de 600 asistentes. El cardenal denunció además que en la Ciudad de Buenos Aires funcionan redes de prostitución infantil, para lo cual exigió medidas de solución « urgentes». Y hasta dio detalles de las zonas donde se cometen estos abusos: «Si vamos a Amancio Alcorta, desde el fin de Pompeya hasta el comienzo de la villa 21, de día, se ven nenas de 11 a 14 años ofreciéndose, curiosamente, a autos buenos, no cualunques. No a camioneros, porque tienen códigos. Si no a autos buenos, generalmente conducidos por hombres de mi edad -a punto de cumplir 70 años- que las levantan, y en el auto o en cualquier rincón, le dan tres pesos y la chica corre a la villa a comprar paco», advirtió el purpuradoporteño. «Tenemos que tener en cuenta que la educación sexual no es el único problema y que dejamos de lado mucho otros tanto o más importantes», fue otro de los reclamos que el religioso lanzó contra el gobierno.
Aunque tras el triunfo de Piña en Misiones, Kirchner guardó silencio y evitó confrontar verbalmente con el Episcopado, los obispos interpretaron la aprobación del CEDAW en el Congreso como una represalia del gobierno contra la Iglesia Católica. Sin embargo, en la conducción de la Conferencia Episcopal Argentina tampoco reina la fraternidad y el espíritu ecuménico que debería guiar a sus pastores: en la última asamblea plenaria que los obispos celebraron en Pilar, Bergoglio desestimó una sugerencia del arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, para que el Episcopado solicite una audiencia con Kirchner en la Casa Rosada.



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