El cardenal Jorge Bergoglio y la cúpula de la Iglesia Católica argentina partirán entre el domingo y el lunes al Vaticano citados de urgencia por el papa Benedicto XVI. Desde el Episcopado informaron a este diario que los días en el país del nuncio Adriano Bernardini, están contados.
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La urgencia del viaje de Bergoglio, quien irá acompañado por los obispos Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján), el arzobispo Luis Villaba ( Tucumán) y Sergio Fenoy (San Miguel), obedece que el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, teme una vendetta de la Casa Rosada ante la inminente designación del reemplazante de Bernardini tras el rechazo de la Santa Sede del placet de embajador del divorciado Alberto Iribarne.
Fuentes kirchneristas vinculadas a la Secretaría de Culto que comanda Guillermo Oliveri deslizaron ayer ante la consulta de este diario que el eventual reemplazo de Bernardini se debe a la interna que mantiene el nuncio con Bergoglio. La relación entre ambos tocó fondo cuando el cardenal argentino avaló la candidatura del obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, en Misiones.
Pero de acuerdo con los voceros episcopales, el Vaticano también le factura a Bernardini que, tras la visita de Bertone a la Casa Rosada el año pasado, el gobierno no haya presentado una candidatura alternativa a la de Iribarne para la embajada argentina ante la Santa Sede. También molesta en el Vaticano el proyecto presentado por la senadora kirchnerista Adriana Bortolozzi de Bogado para denunciar el acuerdo con la Santa Sede y disolver el obispado castrense tras la jubilación obligada de monseñor Antonio Baseotto.
La terna para reemplazar a Baseotto la conforman el obispo de Chascomús, Carlos Malfa -el gran candidato, de perfil moderado y apoyado por sectores kirchneristas-; el de Avellaneda-Lanús, Rubén Frassia, y el de Rafaela, Carlos Franzini. Pero el gobierno nunca se ocupó de cubrir la vacante en el obispado castrense.
Pero el Episcopado argentino también tiene su propia interna. A Bergoglio le disgustaron las declaraciones del obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, quien denunció el aumento de la pobreza en la Argentina sobre la base de un estudio de la UCA. Casaretto pertenece al denominado círculo de San Isidro que también integra el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, quien en un cónclave epsicopal en Pilar fue desautorizado por Bergoglio al osar pedir una audiencia con el entonces presidente Néstor Kirchner.
Antes de viajar al Vaticano, Begoglio encabezaráuna multitudinaria marcha de Corpus Christe mañana en plaza Miserere.
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