Ségolène buscó recuperarse en Villa Ortúzar

Política

Un caso curioso, el de Ségolène Royal, que sigue exportando su imagen -al menos a la Argentina-, cuando ésta está por el piso no sólo en Francia, donde perdió la elección presidencial con Nicolas Sarkozy, sino incluso dentro de su propio Partido Socialista.

El fin de semana, Royal completó un ajetreado periplo en nuestro país. Se exhibió y festejó con los Kirchner el triunfo electoral el domingo, se paseó por todo el arco de la izquierda local, comió un asado con Aníbal Ibarra en la casa de éste en Villa Ortúzar y hasta se reunió con la Mesa Nacional de la CTA, por cuyo reconocimiento legal abogó. Esto último casi un motivo de celebración para Hugo Moyano, dado el desprestigio de la ex candidata en su país y lo que de ella se dice en el PS.

Marie -Noëlle Lienemann, ex ministra de François Mitterrand y eurodiputada, publicó un ensayo titulado «Au revoir, Royal» (Adiós, Royal), en el que dice que «la victoria de Ségolène en las primarias del PS me pareció un síntoma palmario de la crisis global de la izquierda». Se pregunta, además, si la dirigente está intelectualmente « estructurada» y pide una refundación del socialismo para evitar su ruptura.

Jean -Luc Mélenchon, ex ministro de Lionel Jospin y actual senador, escribió, por su parte, un artículo titulado «En quête de gauche» (En busca de la izquierda), en el que afirma que, en vista de los últimospasos dados, ese sector «corre el riesgo de desaparecer del mapa político nacional».

Pero acaso la crítica más contundente contra el desempeño de Royal en las últimas elecciones presidenciales puede leerse en el libro del ex ministro de Educación, el científico Claude Allégre, uno de los más respetados intelectuales del socialismo francés de los últimos treinta años, titulado «La defáite en chanchant» (La derrota, cantando). Allègre mantuvo una estrecha amistad con Jospin y fue él mismo quien nombró a Royal ministra delegada para la Enseñanza Escolar en 1997. En base a su triple experiencia intelectual, política y personal, Allègre escribió un libro devastador para el PS, para las ideas socialistas francesas y para la pareja -hoy rota -de Royal y François Hollande, presentados como inquietantes y temibles aventureros, cuyas ambiciones conyugales de poder hundieron al PS en su crisis más grave desde la refundación de 1971.

Según el autor, en la actualidad «el PS no tiene ideas. Y no las tendrá en un futuro inmediato. Han hundido el partido en la guerra de clanes», sentencia. ¿Alguna personalidad socialista podría sacar al PS de la crisis? Allègre expresa: «Honestamente, en la izquierda no hay nadie del calibre intelectual y político de Sarkozy. Nadie».

En tanto, retrata a Ségolène de forma devastadora: «Puro populismo demagógico.La mejor comparación posiblees con Eva Perón, la esposa del dictador argentino: una bailarina de cabaret que se apoderó del poder eliminando físicamente y sin escrúpulos a todos sus rivales».

A partir de esa comparación, Allègre disecciona la figura pública de Ségolène con una rara ferocidad: ignorante, trepadora, sin escrúpulos, ambiciosa sin límites, temible como comunicadora populista, incompetente, envidiosa, capaz de mentir con la desfachatez de los demagogos. «El 'royalismo' es el comportamiento de gente cuya ambición va mucho más allá de sus capacidades», sentencia. Aquí, mientras, algunos celebran su presencia.

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