Congreso: kirchnerismo con recinto cerrado y en busca de épica con enemigo a medida
La presentación de la titular del Senado en la Corte le permitió, a una descremada oposición, convertir la inacción en un festín de críticas. Graciela Camaño puso claridad sobre cuestiones básicas del reglamento, que para ser modificado necesita de legisladores en sus bancas. Insólita trifulca virtual.
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Cristina de Kirchner y Sergio Massa
“Es momento de piratas experimentados, no de marineros en formación”, es la frase que aparece en sobremesas de política desde viejas épocas y que pincela con crueldad, pero sin perder la gentileza, la penosa realidad en cuanto a comando de la actividad legislativa en los recintos del Congreso, cuyos últimos encuentros fueron registrados en sesiones extraordinarias a fines de febrero pasado, en Diputados; y el 12 de marzo, en Senado, ya en período ordinario. Desde que se inició el aislamiento por la pandemia del coronavirus, hace más de un mes, y ante el complejo panorama económico que afronta el país, las tropelías y operaciones de las autoridades de la Cámara alta, Cristina de Kirchner; y de la baja, Sergio Massa, no hicieron más que acrecentar esta situación y aprovecharon la confusión y embrollos de una descremada oposición para incentivar insólitos debates sobre reglamentaciones y jurisprudencia en redes sociales, en búsqueda de un enemigo demoníaco como témpera de épica. Veamos la cronología:
*En Diputados, Massa fomentó con reuniones “informativas” con ministros -él mismo los presenta, a toda pompa, en las comisiones que intervienen- para luego vender, como histórica, la acumulación de funcionarios que disertaron por videoconferencia en pocos días. El Senado comenzó a replicar semanas atrás, con funcionarios que repiten exposiciones y pierden tiempo para trabajar en el marco de la pandemia. En medio del aislamiento, los jefes de bloque de la Cámara baja analizaron -muy por encima- la posibilidad de sesionar, con una oposición que dio volteretas y que en muchas ocasiones sufre -sobre todo, en Juntos por el Cambio, principal interbloque antikirchnerista en el Congreso- la interna de la interna.
*La semana pasada, Cristina de Kirchner ejecutó una presentación en la Corte por las sesiones virtuales tras semanas sin dar señales de querer desempolvar las bancas del recinto, tal como reconocieron desde el propio bloque oficialista a Ámbito Financiero. A las pocas horas, Massa abrazó esa propuesta pero tuvo que suspender una videoconferencia por “problemas técnicos”, mientras que ayer, una exposición en el Senado tuvo un inicio virtual traumático. A partir de la jugada K, la oposición se hizo un festín y jugó casi gratis. En las últimas horas, la discusión que tendría que haberse dado hace un mes en una reunión de Labor Parlamentaria pasó a redes sociales.
Por otra parte, la búsqueda K de un enemigo demoníaco para implementar una lucha épica estuvo direccionada al procurador interino, Eduardo Casal, y su dictamen -no vinculante- para descartar el curioso escrito judicial. También a la Corte. Aún espera tratamiento en el Senado el pliego que propone a Daniel Rafecas como jefe de los fiscales, objetivo real del oficialismo. Cuando el macrismo no pudo impulsar a Inés Weinberg de Roca, muchos peronistas -entonces “racionales”; hoy, kirchneristas- alabaron el trabajo de Casal para evitar una negociación en busca de los dos tercios necesarios. La experiencia previa en la Cámara alta fue el currículum juguetón de Daniel Reposo, frenado por radicales como Ernesto Sanz y Gerardo Morales -el más peronista de ese partido-, que luego deglutieron sin chistar a Alejandra Gils Carbó. En aquella ocasión, tres legisladores de esa fuerza se opusieron: la exvicegobernadora de Mendoza, Laura Montero, el entrerriano Arturo Vera y el chubutense Mario Cimadevilla. La historia restante es conocida.
*La estrategia judicial K le llegó tarde al bloque de senadores oficialistas, que recién anteayer envió un llamativo escrito de adhesión a la Corte. Es decir que Cristina de Kirchner elevó una presentación en nombre de legisladores sin consultar en una reunión de Labor Parlamentaria, y su propia bancada avaló casi una semana después ese movimiento. Anteanoche, y tras amagar a través de voceros extraoficiales, Massa se despegó de Cristina de Kirchner y deslizó un protocolo para sesionar por la vía virtual, y operadores camporistas que acompañan a la vicepresidente vendieron una intención similar. La fuente de inspiración del tigrense resultó ser la experimentada Graciela Camaño, quién dejó en ridículo -al cerrar un debate básico del reglamento- a la titular del Senado.
*Más allá de lo que acontezca en las próximas horas o días, las cámaras legislativas deben realizar sesiones presenciales para modificar sus reglamentos. Misma situación para las comisiones. El Senado tendrá menos problemas que Diputados si de espacios se habla. Lo que resta saber es cómo se moverán los gobernadores, que en la Cámara baja aportarían votos clave para los proyectos a tratar -algunos indicios anticipan polémicas por sablazo a empresas a través de los ajustes por inflación-, y con pedidos de fondos que hacen llorar a una chequera dinamitada. Momento ideal para corroborar la habilidad de la “rosca” política. O el regreso del “látigo”.
*Las iniciativas del oficialismo aún no aparecen y las internas también florecen. De hecho, cabalgadores de peripecias legislativas recuerdan con cariño las épocas en las que los proyectos urgentes del kirchnerismo se votaban en un abrir y cerrar de ojos. Por caso, en diciembre pasado, el debate de la ley “solidaria” que activó un jolgorio impositivo y de congelamiento de jubilaciones no duró ni un suspiro en el Congreso.




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