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Los productores alzan carteles contra la presidente Cristina de Kirchner. Uno de los más significativos hace alusión a los hechos de currupción.
Pero las dudas van mucho más allá y fueron expresadas en todos los discursos de los protagonistas de la asamblea de Gualeguaychú. Tal como sintetizó en varias oportunidades Buzzi, las medidas lanzadas por el gobierno deben ser «traducidas»; exigen ese trazo fino que el gobierno no parece dispuesto a dar y que es fundamental para generar confianza entre los productores. La discusión se da, además, en tiempos en que la cosecha de soja ya sufre atraso y existe temor por los futuros rindes.
Por lo pronto, el mencionado sistema de compensaciones, el supuesto generador de equilibrio -según promete el gobierno- luego de la exacción que imponen las retenciones, ya tiene malos antecedentes en la producción lechera y triguera.
Los reintegros -vía por la cual los pequeños productores recibirán devoluciones de dinero para que la carga impuesta sólo sea de 35% de derechos de exportación- también deberánprobar su aplicabilidad. Apelando al sentido común, los pequeños productores se montan en el último discurso de Cristina para dar su opinión: «Si somos 80% que produce 20%, que le cobren 20% al que produce 80%, no a nosotros». Desde el gobierno replican que «compensaciones y reintegros pondrán toda la economía en blanco», un argumento estéril para la postura del campo.
En el caso de los subsidios al flete para zonas alejadas y los créditos del Banco Nación son bien recibidos, pero hay coincidencia en catalogarlos como medidas complementarias.
Por su parte, la creación de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar y la liberación del precio del trigo, son acusadas de tardías. La nueva cartera -destacan- ya había sido prometida en octubre de 2007; en tanto que el precio del trigo se libera cuando sólo queda una tonelada por vender y durante dos temporadas se recibió 30% del precio internacional.
Según la visión del sector rural, el gobierno debería acceder a discutir y atender una extensa serie de cuestiones técnicas. De hecho, la combativa CARBAP que dirige Pedro Apaolaza se encargó de hacer pública una lista de puntos (ver infografía). Claro que muchas fuentes también creen que el gobierno seguirá manejándose en forma autónoma, lejos de cualquier discusión.
«¿Por qué van a hacer ahora lo que no hicieron en cinco años?», preguntó ayer un productor en Gualeguaychú, tras la masiva asamblea, a lo cual una voz más entusiasta con fuerte acento entrerriano intentó consolarlo: «porque mostramos nuestra fuerza y les hicimos ver al gobierno que la gente ya no le cree».




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