22 de septiembre 2006 - 00:00

Shaná tová (feliz año nuevo)

La comunidad judía celebra hoy la llegada del año 5767, Rosh Hashaná, con la salida de la primera estrella. El Primero de Tishrei no sólo es el primer día del año para el calendario judío, sino también su «cabeza». Así como la cabeza comanda al resto del cuerpo, este día predestina todos los hechos que ocurrirán durante el año. Por eso se conoce a Rosh Hashaná como Iom Hadín (El día del juicio). En este día, según la tradición, fue creado el primer hombre: Adán.

Es entre Rosh Hashaná y Iom Kipur (Día del Perdón) cuando comienzan los « Iamim noraim» (Días bravos o terribles). En esa semana Dios decide el destino de cada ser humano y si lo inscribe en el libro de la vida. El juicio (y el libro) cierra en Iom Kipur (Día del Perdón) con el sonido del shofar (cuerno de carnero). Este último es el precepto central y más importante de la festividad.

En Rosh Hashaná es costumbre comer alimentos que simbolizan dulzura, bendiciones y abundancia. Se moja la jalá (pan trenzado) en miel, y después, en la primera noche, se hace lo mismo con un trozo de manzana. Otras costumbres incluyen comer la cabeza de un pescado y zanahorias, cuyo nombre en idish (Mern, aumentar) indica el deseo de multiplicación. En cambio, no se comen durante Rosh Hashaná comidas agrias o amargas. Tampoco se ingieren nueces porque el valor numérico de la palabra «egoz», nuez, es igual al de la palabra hebrea «Jet» que significa pecado.

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