Silencio, Puerto Madero

Política

Ya pasaron más de diez días y continúa el misterio: nadie pudo saber, hasta ahora, si Néstor Kirchner paga alquiler por sus oficinas en Puerto Madero, si éstas le pertenecen al empresario Eduardo Elsztain y si éste, como gentileza, se las cede al ex mandatario como dádiva, sin el pago correspondiente. A ninguno de los dos protagonistas ni a sus colaboradores les ha preocupado salvar esta inquietud, una insólita actitud por las suspicacias que genera (por más que el monto del arriendo sea escasamente significativo).Tampoco se han interesado en ofrecer una explicación algunos conspicuos miembros de los directorios que acompañan a Elsztain en sus empresas, sea el Banco Hipotecario, Cresud o IRSA. Como otros Elsztain, Mauricio Wior, Gary Gladstein (ex hombre de George Soros), Clarisa Lifsic de Estol, Emilio Cárdenas, Mario Blejer o Julio Dreizzen, entre otros notables.

La exagerada discreción no resulta comprensible: ya atravesó Elsztain una situación comprometida y de características semejantes con Susan Segal, una de las figuras clave del Council of the Americas, visitante de Cristina de Kirchner y organizadora del frustrado viaje -la semana pasada- del jefe de Gabinete, Alberto Fernández (viaje del cual, a último momento, también se había bajado Néstor Kirchner). La Segal, quien en determinado momento pareció interesarse en la cuestión argentina más que en otros países, extendió ese amor a una tentación: aceptó ser una de las felices directoras del Banco Hipotecario a propuesta de Elsztain. Pero ese cruce de gentilezas fue abortado por el propio Council (en esa organización, como se sabe, Elsztain padece duros cuestionamiento por parte de George Soros), que le señaló a la Segal la inconveniencia de ocupar ese cargo. Por decirlo en términos moderados: le dijeron que era un trabajo o el otro, y que jamás se le ocurra consentir una contradicción ética de ese tipo. Lo que vale en los Estados Unidos también debería regir en la Argentina: a la comunidad empresaria -y a otras más importantes- y a la población común se les debería proveer información respecto del alquiler o no de Kirchner. Sorprende entonces el silencio.

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