Sin mención de Baseotto, la Iglesia condenó el aborto

Política

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal emitió ayer un documento de cuatro puntos donde calificó al aborto como «un crimen», dejando expuesta la posición de la Iglesia ante el gobierno. Aunque negó que vaya a comentar el caso del obispo castrense Antonio Baseotto al final del encuentro, aludiendo implícitamente al conflicto generado entre este prelado y el ministro de Salud, Ginés González García, lo hizo respecto de la próxima aprobación por parte del Senado del Tratado sobre la Mujer. El titular del bloque del PJ, Miguel Angel Pichetto, y el senador Ramón Puerta (presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores) se reunieron en su momento con el cardenal Jorge Bergoglio y le explicaron al purpurado los alcances del proyecto de marras, que aunque abre una puerta a la despenalización del aborto, lo condiciona a anteriores tratados como el de San José de Costa Rica y los Derechos del Niño por Nacer, incorporados a la Constitución nacional de 1994 y que prohíben la práctica del aborto.

De este modo, y no obstanteque varios de los integrantes de la Permanente firmaron declaraciones con duras críticas a la posibilidad de despenalizarlo, prevaleció entre estos obispos el pedido del gobierno -el ministro González García también se entrevistó con Bergoglio-de no recalentar más de lo que ya están las relaciones.

Néstor Kirchner
pidió a la Santa Sede la «renuncia» del obispo castrense, trámite ríspido que ejecutó el canciller Rafael Bielsa ante el nuncio apostólico, Adriano Bernardini.

Las jornadas se iniciaron a las 9 en la sede del Episcopado de Suipacha 1034, de la Capital Federal, con la presidencia de monseñor Eduardo Mirás, arzobispo de Rosario. Según el temario difundido por la oficina de prensa, los obispos analizaron «la situación pastoral en el país».

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Posteriormente escucharon los informes que presentaron el Consejo de Asuntos Económicos, el Equipo de Reestructuración de los Organismos de la Conferencia Episcopal y de las comisiones episcopales para la Educación Católica y Pastoral Social. Si bien el temario que abordaron los obispos no contempla formalmente la situación generada con el obispo Baseotto, fue motivo de comentarios críticos hacia el gobierno. Particularmente por parte de los obispos firmantesde declaraciones, provenientes de Cuyo y del Litoral, incluyendo a Mirás.

De allí surgió aprobar el documento de cuatro puntos que afirma que
el primer derecho humano «es el derecho a la vida, que debe ser protegida desde la concepción hasta la muerte natural». Se señala taxativamenteque «la destrucción voluntaria» de ese niño por nacer «constituye un crimen». Afirman, además, que «la ley argentina (...) considera el aborto un delito». Se consigna que «los argumentos esgrimidos para legalizar el aborto reflejan los lineamientos neocolonialistas que algunos organismos internacionales intentan imponer a nuestro país». Y recordaron al respecto el «informe Kissinger» de la década del '70 respecto del crecimiento de la población del mundo, actualizando la tesis racista iniciada por Malthus en el siglo XVIII y continuada por Darwin en el XIX. Por último, señalan que el compromiso «a favor de los derechos de la mujer», no depende de «acuerdos (...) que pretenden garantizar la práctica del aborto como un servicio público». Como puede apreciarse, no echaron mano de citas bíblicas como Baseotto, pero tampoco les faltó dureza para responder a las iniciativas del gobierno.

Finalmente, y según la agenda, los obispos tratarán hoy el temario de la próxima asamblea plenaria que se realizará en la Casa María Auxiliadora de la localidad bonaerense de San Miguel, del 18 al 23 de abril.

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