14 de febrero 2008 - 00:00

Sin riesgos con ambientalistas

Como su marido, a Cristina de Kirchner no le gusta dialogar cuando no tiene garantizado un interlocutor adicto. Hoy la visitarán, por primera vez en la Casa Rosada, los ambientalistas de Gualeguaychú. Será, en realidad, sólo una puesta en escena para la foto. Alberto Fernández y Romina Picolotti estarán encargados de recibirlos, escucharlos y rechazar su propuesta de aplicar en todo el país la prohibición de vender madera a Botnia. Cristina sólo pasará a saludar y ya se aseguró la salida del salón antes de que comiencen las preguntas.

Casi en rol de visitante, Cristina de Kirchner mantendrá hoy un breve contacto con los ambientalistas de Gualeguaychú, que llegarán antes hasta el despacho del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para concretar el primer encuentro formal con la Casa Rosada.

Lejos de lo imaginado, si bien no faltará a la cortesía, la Presidente reserva para su ministro y la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, el debate profundo y fino con los ecologistas de Entre Ríos. Son ellos dos, en rigor, los orfebres del andamiaje que mantiene abierto, de algún modo, el diálogo entre Balcarce 50 y el campamento de Arroyo Verde.

«El gobierno está dispuesto a escuchar todos los planteos y las propuestas que hagan los entrerrianos, pero no se va a consentir de ninguna manera el mantenimiento de los cortes», advierten desde el entorno de Fernández.

No alcanzó el espaldarazo que la Presidente pareció darle a la causa ambiental cuando castigó públicamente en su discurso de asunción a Tabaré Vázquez, para morigerar el malestar que engendra en la Asamblea de Gualeguaychú la sensación de que el gobierno no ha hecho nada por evitar que Botnia comience a funcionar. Esta suposición generó que el primer contacto entre la nueva jefa de Estado y los díscolos ecologistas haya cobrado forma de protesta masiva, a dos días de la jura y frente a las narices mismas de Kirchner, en una ruidosa marcha en Plaza de Mayo.

Desde entonces, las idas y vueltas del conflicto han acorralado a los entrerrianos en un debate sinuoso: mientras el gobierno sostiene que habrá que acatar el fallo de La Haya que se conocerá a fin de año (instancia a la que, hay que decirlo, se llegó por expreso pedido de los propios ambientalistas), el sector duro de Gualeguaychú ratifica que no se moverá de la ruta que mantienen bloqueada desde hace más de un año.

Sin embargo, un segmento mayoritario de vecinos que integran la Asamblea considera prudente liberar el paso lo antes posible y cambiar drásticamente la estrategia de lucha para no desgastar aún más la modalidad de protesta. Esta interna entre «duros» y « blandos» es, en rigor, la mayor señal de debilitamiento que exhibe hoy la causa de Gualeguaychú contra la pastera finesa.

Algunos, incluso, aseguran que el corte del puente General San Martín lo sostiene la voluntad de un puñado de habitantes -algunos en precaria situación laboral-dispuestos a dejar allí la vida si fuese necesario.

En un mensaje concreto antes de la audiencia de hoy, la Presidente consideró como «una locura» que desconozcan un eventual fallo judicial desfavorable y decidan mantener las medidas de fuerza sobre los pasos fronterizos con el país vecino.

En medio de este espíritu de intransigencia llegará hoy a Buenos Aires un selecto grupo de dirigentes en representación de la movilización social que ya se encamina a convertirse casi en una leyenda.

«No vamos a negociar nada con la Presidente. Vamos a exigir que el gobierno aplique el Código Aduanero y la Ley de la Madera. De levantar los cortes, ni hablar. No es prenda de negociación», anticipan. Terminante, el concepto marca la directriz que dominará el encuentro que arrancará cerca de las 19 y en el que las partes analizarán un extenso temario que acarrea la Asamblea, pero que fundamentalmente fija como prioridad para la causa contra Botnia la aplicación del Código Aduanero.

Esa normativa nacional incluye en uno de sus artículos la prohibición de exportar materias primas a los países vecinos que alteran el medio ambiente.

Los entrerrianos no llegarán solos. Lo harán en compañía de su gobernador, Sergio Urribarri, quien si bien respalda la movilización vecinal, se ha mostrado siempre en contra de la modalidad de los cortes de ruta, diferenciándose de su antecesor Jorge Busti que, por el contrario, los alentó. Incluso, Urribarri salió días atrás a pedir también a los ecologistas que acaten el fallo de La Haya.

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