6 de marzo 2008 - 00:00

Sólo quedó Puerta como opositor en el partido

Ramón Puerta
Ramón Puerta
El estigma Lavagna, más cierta sequía en las ofertas llegadas desde la Casa Rosada, convirtieron a Ramón Puerta en el primer peronista que desafío a Néstor Kirchner y, a pesar de los insistentes pedidos, rehusó la invitación para sumarse al Congreso del PJ.

Desde que regresó de Sudáfrica, a Puerta le reventó el celular de llamadas desde Balcarce 50. Por orden del patagónico lo querían este viernes sentado en Parque Norte. No ocurrirá: el misionero gambeteó la invitación aunque evitó cuestionar la normalización partidaria.

Cuando los telefonazos no dieron resultados, a Puerta lo abrumaron con visitas: un operador de Kirchner y un gobernador fueron dos de los delegados que le tocaron el timbre con la intención de convencerlo de borocotizarse o, Maya dixit, lavagnizarse.

El ex presidente integra la mesa del Congreso que encabeza el lavagnista Eduardo Camaño, que se reunió en estos días para agilizar el procedimiento sobre el encuentro de Parque Norte. En Puerto Madero y en la Casa Rosada, especulaban que Puerta aceptaría el convite.

Ayer dijo que no y dio sus razones: se declaró «institucionalista» respecto de los partidos políticos y defendió, incluso, el plan de reordenamiento que encaró Kirchner del PJ nacional que está intervenido desde setiembre de 2005.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con el peronismo de Misiones, reprochó el ex senador que se planteó como disidencia al esquema que encabeza Kirchner.

A los argumentos formales, hay otras dos razones de peso que explican por qué Puerta desechó sumarse, como hicieron otros ex díscolos, como Rubén Marín y hasta Juan Carlos Romero -quien se declara, sin embargo, no kirchnerista- al esquema del patagónico:

  • Puerta observó el «deterioro» que sufrió Lavagna luego de aceptar mostrarse con Kirchner. El costo de ese traspaso fue para el misionero una enseñanza y, por tanto, presume que hacer una jugada parecida le traería más dolores de cabezas que felicidades. Ayer, de hecho, cuestionó con dureza al ex ministro por haber competido contra los Kirchner en octubre y unirse a ellos unos meses después.

  • El misionero mantiene una relación, más amistosa que política, con Mauricio Macri, quien hasta le permitió colocar a algunos puertistas en la Corporación del Sur. Aparecer abrazado a los Kirchner les daría motivos a los macristas -sobre todo a los no peronistas- para que quieran eyectar a los delegados del misionero que tienen cargos en el Gobierno de la Ciudad.

    Con eso, Puerta queda en la vereda de enfrente de los Kirchner, donde hay pocos caminantes. Con él, además de sectores del PJ, algunos de ellos de diálogo con Eduardo Duhalde, como Miguel Angel Toma, se ubica el potrerismo de los Rodríguez Saá. Pero a éstos, el gobierno no los buscó como aliados.
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