Sorprende un fin de año con tantas inmolaciones
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Tengamos en cuenta que entramos en una época en que, si el gobierno quiere culpables -como sucedió en el lamentable caso de Moliné O'Connor y la Corte Suprema-, el juez que no castiga entra en desgracia.
• Carlos Chacho Alvarez es otro de penosa actuación en estos días finales del año. Trató de empinarse desde una baja imagen pública tras ser dimitente contumaz y lo cachetearon tanto y desde tantos sectores, que quedó peor.
No hay que reprimir a «puro palo» y se acepta que puede ser así. Pero sí aplicar la ley a los cabecillas que son fáciles de identificar, como los barras bravas violentos de las canchas de fútbol. Además, este gobierno no apoyó a la provincia de Neuquén -al contrario, la retó- cuando encaró una solución «sin palos», con tarjeta individual magnética para cada beneficiario de los planes asistenciales (a partir del 2 de enero) a fin de evitar que queden cautivos de los caciques violentos que los dominan por el bolsillo. Neuquén tuvo resistencia, algo de violencia, pero persiste en una solución pacífica. Sólo autorizó un mayor retiro en efectivo del monto de los planes asistenciales. El gobierno nacional no hace nada.
Se conoce que el promedio por retiro para «el mando» de un agrupamiento piquetero es de 5 pesos por beneficiario de un plan Jefas y Jefes de Hogar. Promedio, porque a algunos les recortan más (los que son nuevos, los que no cumplen con hacer presencia en «las marchas» y otros motivos) y a otros no les cobran nada. Si se tiene el caso del líder piquetero Luis D'Elía, con 70.000 planes gestionados (es el mayor de los muchos jefes de grupos), a $ 5 promedio puede reunir $ 350.000 por mes. Es una suma insólita para agrupamientos sin encuadre legal y por eso se han creado tantos grupos (se habla de 80 que manejarían por lo menos unos 500.000 planes sobre un total de 2.200.000 en todo el país). Aun cuando un jefe piquetero tenga pocos piqueteros como «tropa propia», tiene por mes dinero suficiente para alquilar colectivos para las marchas, «guardias propios» a sueldo, camionetas con intercomunicadores telefónicos, parlantes, vianda para las mismas «marchas», etcétera. 500.000 planes dominados por jefes piqueteros significa disponer de 2.500.000 pesos por mes para «los organizadores», grandes o chicos. Los partidos de ultraizquierda -que, como bien dijo el presidente Kirchner, trataron de formar soviets a la manera de la disuelta URSS aprovechando la bronca de la gente de los cacerolazos en asambleas barriales y la espantaron-tienen con «los planes» la posibilidad nunca soñada de tener activistas pagos y no activistas sino pobres sometidos para manifestaciones callejeras. Les pagan y los tienen disponibles todo el día para hacer piquetes.
• El Estado perderá 18 millones de dólares (con actualización serían más) al dejar prescribir voluntariamente el 31 de diciembre próximo una causa de la AFIP que involucra al diario «La Nación». Todo nació de aquella denuncia de «El Guardián» a mitad de año. Hubo dos procesos y ambos prescribirán por decisión de la propia AFIP y este hecho lo investiga la Justicia Federal, sobre todo en dos funcionarios de ese organismo público. No es malo que el gobierno -como hacen muchos en el mundo-ayude a la prensa gráfica como base para una sociedad informada -Francia lo hace con los diarios-, pero en la Argentina esto trae un serio problema: que tal acto nunca es abierto ni generalizado, con lo cual se beneficia económicamente a determinados medios gráficos o productores televisivos, que pasan a ser «agradecidos» del gobierno de turno. A su vez, los gobiernos se van asegurando así el mejor pasar económico de la prensa y TV que se torna oficialista, en contra de otra independiente que, a su vez, tiene que pagar todo porque, precisamente, mejor se arriesga a la quiebra por cumplir ya que jamás le darán salvaciones como también ahora a «La Nación».
Como siempre sucede, en próximos años alguien pedirá saber cómo la AFIP persigue tanto a evasores y acepta órdenes de dejar caer juicios seguros de ganar. La sospecha sobre la AFIP la presentó la contadora Alicia Beatriz López, que -según Elisa Carrió- es de las mayores expertas en lavado de dinero y asesora a comisiones del Congreso Nacional.




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