Raúl Alfonsín se calificó ayer a sí mismo cómo un líder político, «ni siquiera un coronel, sólo un general retirado» remató desde una tribuna en un alarde de autoestima (otros dirían «soy apenas un soldado»).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Estoy dispuesto a ir a todas partes donde haya un acto radical, pero no me quiero meter en ninguna interna, no quiero ser jamás candidato a nada, ni a cargo político, ni dentro del partido», aclaró.
En su discurso intentó tranquilizar a la tropa que le acercó a Mar del Plata su reencontrado discípulo Leopoldo Moreau con esta consigna: «No podemos oponernos a la globalización, pero sí podemos cambiarla. Por eso la única variante que tenemos es unirnos en América latina para defendernos del neoliberalismo; de lo contrario, nos van a fagocitar, nos van a engullir».
Dejá tu comentario