Eduardo Duhalde recurrió ayer al Senado para cumplir con un sueño postergado: tener su propia Corte Suprema de Justicia. El Presidente envió los pliegos que le preparó su ministro de Justicia, Juan José Alvarez, para pedir el Acuerdo a 9 abogados con trayectoria jurídica y con una abultada agenda de relaciones políticas, la mayor parte con el propio duhaldismo y el radicalismo de Raúl Alfonsín. Claro que este tribunal será una especie de Corte virtual ya que los reemplazantes naturales de los actuales jueces supremos -todos puestos en el banquillo de los acusados por el mismo Duhalde y diputados que le responden junto a radicales y aristas de Lilita Carrió- son los presidentes de las cámaras federales de todo el país. En rigor, son los hombres que tal vez Duhalde hubiese deseado para suceder a los actuales 9 miembros.
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Los hombres del Presidente para la Corte son Carlos León Arslanian, quien fue su controvertido ministro de Justicia y Seguridad Bonaerense previo paso por el Ministerio de Justicia de la Nación con Carlos Menem, de quien se despidió dando un portazo; Alberto García Lema, quien supo ondular desde el cafierismo y el menemismo -fue procurador del Tesoro-al duhaldismo sin ninguna dificultad y Jorge Reynaldo Vanossi, un amigo de la Corte desde el radicalismo antialfonsinista que se convirtió luego, con la llegada de Duhalde, en el principal inquisidor de los principales habitantes del cuarto piso de Talcahuano 550. En orden de prelación le siguen Alberto Pisano, Horacio Rosatti, Rodolfo Vigo, Ricardo Haro, Dominga Gutiérrez Posse y Julio Comadira. Ricardo Gil Lavedra fue camarista en los juicios contra las Juntas militares y ministro de Justicia de Fernando de la Rúa. Es un sólido peón del alfonsinismo judicial y es un experto penalista. Pisano es un viejo conocido de Duhalde de la Corte provincial con reconocido prestigio en el ámbito judicial bonaerense, además, de tener amigos en la Corte nacional. Rosatti y Vigo -este último actual presidente del máximo tribunal provincial-son de Santa Fe y al primero se le atribuyen fuertes vínculos con Carlos Reutemann. Haro es un camarista de Córdoba con fuerte influencia en el pensamiento del radicalismo judicial de la docta y Gutiérrez Posse proviene del fuero civil porteño con sólidos antecedentes en Derecho Inter-nacional que supo ser consultada durante el cierre del conflicto del Beagle y vinculada al decano de la facultad de Derecho, Andrés D'Alesio. Comadira fue el delegado de Rodolfo Barra -como representante del Poder Ejecutivo-en el Consejo de la Magistratura aunque hoy se desempeña silenciosamente como síndico general de la Nación, reemplazando en esas funciones a Rafael Bielsa.
De todos ellos, Arslanian y Vanossi son los que más activaron en contra de los actuales jueces supremos al punto que el propio Julio Nazareno blanqueó las presiones a que lo sometió el actual titular de la Comisión de Seguridad pese a que su nombre provoca urticaria en Juan José Alvarez. A su vez, el radical fue el principal fogonero del juicio político que se decidió en Olivos después de que la Corte falló en el caso Smith que declaró la inconstitucionalidad del «corralito». Tanto fue el celo manifestado contra sus ex contertulios judiciales -su estudio jurídico se especializa en recursos extraordinarios-que el senador Miguel Angel Pichetto debió frenar sus ímpetus reformadores delante del propio Duhalde.
Quizás ambos persigan no sólo esta mención honorífica sino algo más sustancioso en el caso de que se produzcan algunos alejamientos como en su momento lo hicieron Jorge Anzorreguy, Jorge de la Rúa, Fernando Archimbal y otros ligados al ex presidente. Esta Corte de conjueces sólo podrá decidir en asuntos salariales o previsionales que involucre a todos los jueces sin excepción porque el Reglamento de la Justicia Nacional exige que un apartamiento de cualquiera de los 9 miembros de la Corte debe ser cubierto por uno de los presidentes de las cámaras federales de todo el país. Así ocurrió en el juicio de Alfredo Bravo contra la designación por parte de la Cámara Electoral de Gustavo Béliz como senador nacional y así pasará con el nombramiento de los dos reemplazantes de Enrique Petracchi y Gustavo Bossert para dirimir cuestiones vinculadas al «corralito financiero».
Claro que si hubiera que decidir sobre las jubilaciones, esta Corte imaginaria cobraría realidad y con ello una posibilidad poco analizada: el supuesto canje de mantener las actuales remuneraciones previsionales por una renuncia a la máxima instancia, una posibilidad que han dejado de entrever más de uno de los ocupantes de la nonogonal mesa donde se toman las decisiones más importantes de la Corte. Y así como Menem tuvo «su mayoría automática», también Duhalde aspira a no quedar desguarnecido en esas cambiantes instancias, fundamentalmente después que deje la Presidencia. En esa eventualidad, Duhalde recusaría ya como ex presidente a esta Corte por enemistad manifiesta. Los suplentes saldrán, cree el Presidente, de esta lista para la cual pidió acuerdo al Senado. Rivara, que llegó a la reunión de gabinete manejando el auto. Fanático, el funcionario tiene cuatro; un récord, porque sólo se fabricaron 200 unidades.
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