15 de enero 2002 - 00:00

Sufre Ibarra también el avance del PJ bonaerense

Aníbal Ibarra recibió ayer una estocada bonaerense, cuando después de una reunión con Felipe Solá se vio obligado a pedir la renuncia del frepasista Carlos Grinberg, presidente del Mercado Central de Buenos Aires, concentrador de la actividad frutihortícola cuya conducción comparten la Capital Federal, la provincia y la Nación. La movida se concretó tras incidentes que protagonizaron changarines contra piqueteros (ver nota aparte), en el ingreso al predio ubicado en el partido bonaerense de La Matanza, en el momento en que Solá e Ibarra estaban reunidos en el despacho del jefe porteño.

Con la idea de bajarle costos al organismo, que ya tiene deudas por cerca de $ 100 millones, junto con Grinberg, la cúpula completa del organismo fue desplazada. La reemplazará un directorio reducido a tres miembros, la mitad de los actuales, y un Consejo Asesor.

Eduardo Duhalde colocaría ahora al conductor del mercado en la silla que, por su conformación tripartita, ocupaba la Ciudad.

El encuentro entre Solá e Ibarra fue acordado el viernes pasado, cuando los puesteros protagonizaron una batucada -con una suerte de toma del lugarpara reclamar la quita de 50% del canon que pagan por su actividad y para quejarse por los altos sueldos de los directores.

La Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas reclamó a Solá la «urgente intervención» de la corporación, y acusó a integrantes del directorio de promover los incidentes entre trabajadores y desocupados.

Uno de los nombres que circulaba para asumir la representación de Buenos Aires era el de Eduardo Althabe, hombre de Duhalde, ex ministro de Agricultura y Ganadería de la provincia durante su gestión.

• Acusación

Desde la Cámara de Opera-dores, además, se acusaba a los directores Manuel Fresco y Carlos Piris de acordar con las organizaciones de desocupados de La Matanza para que «reclamen comida a los mayoristas y dificulten el trabajo del mercado».

El jefe de Gobierno porteño y el gobernador bonaerense además avanzaron en una poda de gastos en otros entes que comparten, como el CEAMSE, encargado de la recepción de los residuos domiciliarios, que también se verá reducido en gastos.

Los mandatarios conversaron durante una hora, una charla con demandas mutuas, pero en la que sintonizaron en darle apoyo a la gestión de Duhalde.

Solá reprochó que la secretaria de Acción Social porteña, Gabriela González Gass, se quejara de la asistencia que prestan los hospitales de la Capital Federal a los bonaerenses que cruzan la General Paz o el Riachuelo; Ibarra, que no encuentra buena voluntad para mudar el Mercado de Hacienda de Liniers a la provincia.

«¿Qué es esto?», reclamó Solá con respeto a las imputaciones de la radical Gass, antes que se pasara a cualquier otro tema.

Ibarra se excusó, pero dejó en claro que la mitad de los pacientes de los hospitales públicos porteños son bonaerenses.

La conducción del Central estaba a cargo de 6 miembros, en representación de a pares por la Capital Federal, la provincia de Buenos Aires y la Nación. Los porteños Grinberg y Juan Carlos Farizano fueron los primeros que tuvieron sus renuncias aceptadas. Grinberg es amigo de Ibarra, mientras que el terragnista Farizano asumió recientemente, luego de que el radical Horacio Vivo se desplazara a ocupar la banca de diputados que ganó en la elección de octubre. A Farizano se le había prometido un puesto en la Ciudad, cuando no hubo lugar en la boleta de la Alianza para que pudiera competir por su reelección en Diputados. Ahora Ibarra intentaría ubicarlo nuevamente para cumplir el compromiso con sus socios radicales, que querían la Secretaría de Salud para ex titular del Concejo Deliberante. Manuel Fresco y Juan Carlos Piris representaban a la provincia de Buenos Aires, mientras que los radicales Horacio O'Reilly y Luis Vito ocupaban las butacas nacionales, desde el gobierno de Fernando de la Rúa.

Ibarra tiene, por otra parte, un interés particular en conciliar con la provincia: está interesado en desalojar las más de 30 hectáreas que ocupa en la Ciudad el Mercado de Hacienda de Liniers, que quiere trasladar al Central, pero la mudanza es resistida por el intendente de La Matanza, Alberto Balestrini. Los operadores del ganado optarían por llevarse la actividad a Mercedes. El traslado implicaría para la Capital la apertura de un emprendimiento urbanístico importante para la alicaída gestión frepasista, pero debe ceder en tributos para el locatario, que sería en este caso el matancero Balestrini.

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