Suspenden a funcionario de Cancillería por supuestas irregularidades
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La investigación comenzó en 2003, al inicio de la gestión de Rafael Bielsa al frente del Palacio San Martín, cuando advirtió que "desde 1993 no se cumplía con una ley" que establecía que la cobertura de salud de los agentes diplomáticos en el extranjero debería ser brindada por un seguro.
En ese momento, Bielsa ordenó una auditoría interna junto con un equipo contratado por el Programa de Naciones Unidas en Desarrollo, PNUD, compuesto por epidemiólogos, médicos, contadores, abogados y administrativos que auditó 400 expedientes al azar y comprobó las irregularidades.
Entre los casos observados, el canciller destacó el de una funcionaria que pidió reintegro por la colocación de un dispositivo intrauterino para evitar la concepción y al mismo tiempo presentó otras facturas, la primera en Praga y la segunda en Londres para sufragar los gastos de un tratamiento para fertilización.
En cambio, Bielsa justificó especialmente otro de los casos investigados, el que corresponde al diplomático Eduardo Mallea, quien "no ha sido afortunado por la vida, tuvo una mujer que enfermó muy gravemente y tiene una chiquita con parálisis cerebral".
"De modo que si alguna persona justificó recibir los reintegros que recibió esa persona es Eduardo Mallea, que es un funcionario excelente", destacó el canciller.
Durante los años de la convertibilidad, el gasto en salud de los diplomáticos argentinos ascendió a tres millones de dólares anuales, hasta que los controles impulsados por la nueva administración redujeron la cifra a un millón 200 mil pesos, precisó Bielsa.



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