Dushambé, Tayikistán (EFE, AFP) - El régimen talibán está movilizando a cerca de 100.000 «voluntarios y reservistas» para emplearlos en la defensa antiaérea y como francotiradores destinados a actuar en una potencial invasión.
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De acuerdo con fuentes de la oposición afgana en Dushambé, las milicias de «defensa nacional» que están organizando los fundamentalistas para frenar un eventual ataque de Estados Unidos o un avance de las fuerzas opositoras cuentan con veteranos preparados para una guerra de posiciones.
Fuentes de la Alianza del Norte, que lucha contra los talibanes, indicaron en la capital de Tayikistán, país vecino de Afganistán, que los radicales de Kabul están sobre todo reclutando «expertos en artillería y francotiradores».
Mientras, el ministro de Defensa ruso, Serguei Ivanov, señaló ayer en Bruselas que «hace dos meses, Osama bin Laden fue nombrado inspector general de los talibanes, lo que lo convirtió prácticamente en ministro de Defensa» del movimiento integrista.
A pesar de los preparativos para la guerra, el líder supremo de los talibanes, mullah Mohammed Omar, exhortó ayer a volver a casa a los afganos que huyeron y afirmó que la posibilidad de un ataque estadounidense ha disminuido.
«Aparentemente, si Estados Unidos ataca Afganistán, los civiles no serán objetivos», afirmó Omar en su comunicado. «Si Estados Unidos ataca, el pueblo afgano no va ser un blanco y no va a ser golpeado», afirmó.
En estas condiciones, «cada desplazado tiene que volver a casa y empezar una vida normal. No tienen por qué preocuparse», agregó.
El comunicado fue difundido por la noche para todo el país por «Radio Shariat», la emisora de los talibanes.
Miedo
Cientos de miles de afganos abandonaron sus casas desde la semana pasada por miedo a ataques estadounidenses, camino al interior del país o países vecinos. La ONU estima que hay actualmente 1,1 millón de desplazados en el interior de Afganistán y que esta cifra podría elevarse a 2,2 millones de aquí a marzo. Según fuentes de agencias humanitarias, el flujo de refugiados podría provocar una catástrofe en la zona.
El comunicado de Omar interviene tras una serie de comentarios de líderes estadounidenses que afirmaron que no iba a haber ataques masivos contra Afganistán o una invasión, como represalia por los atentados del 11 de setiembre en Nueva York y Washington, que dejaron cerca de 7.000 muertos. Las autoridades estadounidenses responsabilizaron del atentado a Bin Laden, el multimillonario saudita radicado desde 1996 en Afganistán bajo la protección de la milicia talibán.
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