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26 de febrero 2003 - 00:00

Tanta maniobra de Duhalde hace más fácil conseguir votos que nombre de partido para elección

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¿Qué pasará entonces? En casi todos los municipios están ahora haciendo listas febrilmente con nombres disímiles. Muy pocas quieren arriesgarse en una interna que inhabilita al que pierde para ir a la elección del 14 de setiembre de gobernador, intendentes, legisladores nacionales y provinciales, más concejales y consejeros escolares. Lo que quieren centenares de listas -pensemos que hasta Carlos Menem presenta tres, de Alberto Pierri, de Alberto Kohan y de Luis Patti- son dos cosas. Los partidos grandes, reunir votos con la mayor cantidad de figuras posible distribuidas en distintas listas. El resto -la inmensa mayoría de partidos chicos, a veces de un solo municipio-quiere aprovechar que hasta el 14 de julio están permitidas las fusiones o alianzas entre listas. Entonces pueden lograr un puesto en la nómina de un partido importante con chance de ganar y hacerlo legislador, o concejal, o intendente. O, directamente, cobrar en efectivo la adhesión a la lista grande y bajarse de su propia postulación.

No sólo la tarea para el próximo gobierno es ciclópea sino que se encontrará con Parlamentos y Concejos Deliberantes que serán una caja de Pandora cuando más se necesitaban mandatarios nacionales y provinciales con fuerza y representatividad.

Pensemos que sin sumar las «nuevas listas» que se están armando hasta en todos lados en la provincia de Buenos Aires ya había 127 partidos inscritos.

¿Cuántos se presentarán ahora con este esquema del gobierno? ¿300, 500, más? Por eso el gran drama es casi humorístico: la lucha por lograr un nombre distinto que convalide la Justicia porque no está repetido. Ciertamente, país poco serio.

Se agravó ayer en el Congreso la situación de los proyectos impositivos que el gobierno comprometió en el acuerdo con el FMI. El Senado sancionará por la mañana la eliminación de los planes de competitividad, pero introducirá cambios. También intentará gravar con Ganancias los reintegros a las exportaciones. Pero será difícil que el oficialismo consiga quórum en Diputados para modificar el impuesto a los combustibles. Además, la rebaja en Ganancias para compensar la prohibición de ajustar por inflación no reunía ayer el mínimo consenso para ser aprobada.

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