Tercerización laboral: Gobierno duro con Techint (conciliación obligatoria) y señal a los privados

Política

La inclusión del gigante del grupo Rocca en una conciliación por despidos de sus subcontratistas inauguró una senda que inquieta a los empresarios.

La conflictividad laboral en la industria siderúrgica registró un hito que promete repercusiones: la inclusión del grupo Techint en una conciliación obligatoria por parte del Gobierno nacional significó no sólo un revés para la política de tercerización que aplica el gigante que encabeza Paolo Rocca sino una señal en igual sentido para el resto del empresariado, que desde los 90 extendió esta modalidad como método para reducir costos y evitar juicios. Sucedió este fin de semana en la disputa por despidos dentro de la planta de Tenaris-Siderca que el conglomerado tiene en la ciudad de Campana. En lo que va de la pandemia Techint se volvió epicentro de ajustes y tironeos sindicales de todo tipo que en su mayoría subsisten.

La base de la disputa fueron 140 despidos en el ámbito de Siderca por parte de tres empresas que realizan tareas para Tenaris, la rama del grupo que produce tubos sin costura para la actividad petrolera. En un principio el Ministerio de Trabajo nacional dictó una conciliación con alcance sobre las tres firmas subsidiarias para exigirles reincorporar a los operarios cesanteados. Ante la falta de cumplimiento la cartera laboral tomó el sábado una determinación de alto impacto: sumó a Siderca en los alcances de la tregua forzada, a pesar de no tener un vínculo formal de relación de dependencia con los empleados, y la obligó en igual modo a garantizar la vuelta a sus puestos de todos ellos.

La decisión lleva la firma de la directora nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo, Gabriela Marcelló, que intervino en anteriores ocasiones en los conflictos entre Techint y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). En la cartera laboral nacional, que encabeza Claudio Moroni, ratificaron el sentido de la medida pero matizaron con que fue para el conflicto puntual de Siderca y que no necesariamente se tomará la misma determinación en otros casos de tercerizadas.

Para el grupo Rocca, sin embargo, se trata de un revés con pocos precedentes por ser beneficiario histórico de la política de tercerizaciones que se enseñoreó en la economía argentina en las últimas décadas. En Campana, por caso, son recurrentes las pulseadas de “la T” con la seccional de la UOM que lidera Abel Furlán por la suerte de los trabajadores de las tercerizadas, que si bien están regidos por el mismo convenio colectivo aparecen en el horizonte como una suerte de trabajadores de segunda sin las mismas garantías y prerrogativas que los dependientes de Tenaris.

En apenas dos artículos de una conciliación obligatoria el Ejecutivo nacional puso en jaque esa modalidad. En ellos rectificó el texto de una tregua previa con el sólo propósito de igualar las responsabilidades de las empresas responsables de los despidos, Menéndez Hermanos, Fumisteria Serscay y Comibor, con las de Siderca. De hecho el grupo Techint había acudido al Ministerio de Trabajo nacional con el propósito de eludir esa inclusión luego de que la cartera laboral bonaerense, la primera que intervino en el conflicto, pusiera al gigante a la par de sus tercerizadas.

Para las grandes empresas la tercerización incluso dentro de sus instalaciones tiene la doble ventaja de contar con personal que, con sueldos menores en general, realiza tareas muchas veces a la par de los propios. Además las firmas principales evitan una parte sustantiva de los juicios que eventualmente recaen sobre las subcontratistas.

En el caso de Techint, la dirigencia de UOM alega que el control sobre sus tercerizadas es absoluto y regulado en función del volumen de trabajo que les delega. En el contexto de la pandemia y como aparente método para presionar por una baja de costos, los dirigentes sindicales afirmaron que el grupo Rocca retiró toda asistencia a los subcontratistas de modo tal de generar un escenario de quebranto y despidos. En el sindicato comentaron como contraejemplo el de Acindar, otro gigante siderúrgico, que a diferencia de Techint asistió desde el arranque de la cuarentena a sus subcontratistas con la mitad del presupuesto en salarios. Ambas compañías rechazaron los subsidios ATP que el Gobierno otorgó a los privados para cubrir la mitad de los sueldos netos.

Matías Cremonte, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Laboralistas, le contó a este diario: “Si bien la tercerización y subcontratación siempre estuvieron permitidas, hasta 1974 la regulación obligaba la aplicación del mismo convenio colectivo y eso quedó mutilado con el cambio que hizo la dictadura en el 76. Desde entonces las principales pueden tener tercerizadas que pagan menos por la misma tarea”. Es el mecanismo que de forma cíclica alimenta la conflictividad laboral.

Además de los despidos en Siderca, la tensión se adueñó el viernes pasado del grupo Techint después de la desvinculación de cinco operarios de otra planta, la de Tenaris-SIAT en Villa Constitución. Como informó Ámbito, la seccional local de la UOM respondió a esas cesantías con un bloqueo de toda la jornada que incluyó que dos gerentes no pudieran salir del establecimiento hasta pasadas las 19 y que motivó la intervención del ministro de Trabajo de Santa Fe, Roberto Sukerman.

En paralelo, en toda la actividad siderúrgica está pendiente la negociación por la escala salarial a diferencia de la metalúrgica, donde la UOM pactó este martes el pago de $6.000 mensuales no remunerativos entre agosto y diciembre. En Acindar hay medidas de fuerza parciales desde hace dos semanas y el gremio prevé hoy paralizar la acería. La seccional Villa Constitución de UOM le reclama a la compañía de origen indio el pago de una suma no remunerativa de 10 mil pesos por mes hasta tanto se defina la paritaria de fondo.

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