23 de enero 2002 - 00:00

Temores para explicar el abandono del populismo

Si bien siempre parecieron cuidadosos, ahora lo son mucho más. Tanto Jorge Remes como gran parte de su equipo piden tiempo para nuevas medidas, no quieren apresurarse (más de un coscorrón han recibido desde la Rosada por los desaciertos) y, de acuerdo a ciertos interlocutores, han comenzado a entender que el proyecto económico tiene mínimo desarrollo si persiste en populismo e intervención estatal. Les cuesta, claro, explicarle esto a la línea bonaerense que gobierna (baste marcar que el íntimo José María Díaz Bancalari, padre fundador del nuevo modelo, acaba de aclarar por TV: «No se vaya a pensar, por las medidas que tomamos, que no queremos que vengan inversiones»). Tarea compleja entonces para los economistas oficiales que piensan viajar a los Estados Unidos y obtener, allí, un respaldo financiero. Resulta curioso lo crítico que es Duhalde de Washington al tiempo que sólo piensa en ese apoyo externo para mantenerse en el gobierno. Pueden ser insólitos hasta pedir montos; pretenden 15 mil millones cuando Colombia, que está virtualmente en guerra, apenas si recibe mil millones al año. Pacientes y arrepentidos, Remes y su equipo insisten en la prudencia: «No queremos equivocarnos de nuevo», repiten como penitencia por haber tomado decisiones que, luego, debieron rectificar. De ahí que la política monetaria o el plan «sustentable», todavía quedarán en el freezer por una quincena.

Al fin se conoció una medida oportuna del gobierno, tal vez condicionada por un voluntario que ofreció la entrevista. Aún así, resulta interesante que Jorge Capitanich -un entusiasta para promover la «ley Clarín»- haya conversado más de una hora con el ex ministro de Economía chileno, Hernán Büchi, de quien la actual administración bien podría recibir más de un asesoramiento. Se supone que Capitanich, también economista y alguien con más ambiciones que su actual jefatura de Gabinete, habrá tomado nota de las observaciones de Büchi para luego retransmitírselas a Remes Lenicov. El chileno también desayunó con el banquero Manuel Sacerdote. No se sabe exactamente con quién, pero lo cierto es que Büchi se fue desilusionado con el futuro económico de la Argentina, país al que visita con regularidad porque asesora a varias empresas.

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