Néstor Kirchner fue ayer puntual, y llegó a tiempo a las 9 para reunirse por primera vez de manera oficial con el presidente Ricardo Lagos en el primer capítulo de la gira 36 horas por Chile. El presidente argentino pudo así hablar en privado más de una hora y media con su colega trasandino en el Palacio de La Moneda sobre la evolución de la provisión de gas al país vecino y la situación de Bolivia, factor fundamental para que los envíos del combustible continúen sin alteraciones.
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Antes de llegar a la Casa de Gobierno chilena, Kirchner pudo asistir a un desayuno de trabajo con empresarios de los dos países, donde concurrieron por la Argentina Alberto Alvarez Gaiani (UIA), Carlos de la Vega (CAC),Alfredo Coto ( Supermercados Coto), Eduardo Elsztain (IRSA), Enrique Pescarmona (IMPSA) y Federico Nicholson (Ledesma); mientras que por Chile estuvieron el titular de la Cámara Nacional de Comercio, Pedro Corona; de la Cámara Argentino-Chilena de Comercio, Orlando Mercado; los presidentes de Falavela, Juan Benavides, y de LanChile, Jorge Awad.
Después de la reunión con Lagos, vino un almuerzo de rigor, y luego una conferencia de prensa donde Kirchner atacó a las empresas argentinas por la falta de inversión en gas (ver nota aparte). Por la tarde, los dos presidentes fueron al cementerio de Santiago a rendir homenaje al ex jefe de Estado chileno Salvador Allende en compañía de una de las hijas del ex mandatario, la diputada socialista Isabel Allende Bussi.
• Momento penoso
A media tarde, fue el momento reservado para las reuniones cruzadas entre ministros, donde el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los titulares de Economía, Roberto Lavagna; de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa; de Salud, Ginés González García; de Planificación, Julio De Vido; y de Interior, Aníbal Fernández. Hablaron con sus colegas de temas mixtos. Kirchner tenía en ese momento agendado un encuentro con el presidente de la Corte Suprema de Justicia chilena, Marcos Libedinsky.
Después de esta reunión, Kirchner vivió el momento más penoso de su gira. Fue cuando se cruzó con unos 20 legisladores chilenos en el Viejo Congreso, varios de ellos de la oposición, donde tuvo que explicar el porqué de la imposibilidad de garantizar por escrito la provisión de gas a ese mercado. La voz cantante en las críticas al argentino provinieron del presidente de la Cámara de Senadores, Hernán Larrain (muy cercano al candidato presidencial de centroderecha Joaquín Lavín), que reiteradamente, pedía explicaciones al jefe de Estado. En un momento, incluso Kirchner amenazó con «llamar a un arbitraje» si no se llega a un acuerdo entre los dos países, aunque aclaró que de todas maneras «ya todo está hablado con el gobierno chileno» y apeló a solucionar el problema con «solidaridad».
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