Héctor Timerman, el cónsul en Nueva York, se convirtió en la figura central del viaje de Néstor Kirchner a la sede de la ONU. Sobre todo si se lo mide en el tiempo dedicado a los medios de comunicación, que es el patrón de medida para los criterios políticos de muchos funcionarios del gobierno. En su habitual alocución radial, Timerman aportó una nueva perspectiva a la apología presidencial a la que se ha consagrado últimamente. «Los norteamericanos pueden entender las posiciones siempre y cuando sean firmes, convicciones sentidas. Lo que no comprenden y por eso no terminan nunca de establecer alguna relación, es a aquellos gobernantes que dudan», dijo el cónsul. Citar a Aldo Rico con aquello de que «la duda es una jactancia de los intelectuales» es un reflejo que Timerman no se merece. Pero sí cabe observar que, con el criterio del cónsul, Saddam Hussein y Osama Bin Laden deberían ser apreciados por el pueblo norteamericano. ¿O acaso dudan? Más allá de las meditaciones verticalizadas de Timerman, interesa leer la nota que sigue, publicada en el periódico electrónico «Urgente 24», donde se revela una trama de intereses que tiene poco que ver con las «convicciones sentidas» del Presidente y su cónsul:
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Los estadounidenses pueden entender las posiciones, siempre y cuando sean firmes, convicciones sentidas. Lo que no comprenden y no terminan nunca de establecer alguna relación es con aquellos países o aquellos gobernantes que dudan», enfatiza el Timerman ante los medios.
Sin embargo, existe otro y verdadero motivo por el cual el cónsul se muestra tan satisfecho ante los medios. Los denodados esfuerzos que Timerman está haciendo en EE.UU. son nada más ni nada menos que para «moverle» el piso a Bordón.
Timerman fue candidato a diputado del ARI. Ahora, busca un reemplazo del embajador. Sus buenos deberes en Nueva York se deben a su interés por ocupar el cargo de Bordón. Es más, para que la movida sea efectiva, el propio Timerman se encargó de contratar a Miguel Cohen, un prestigioso empresario especializado en cuestiones internacionales, para que diseñe y organice la agenda a Néstor Kirchner en Nueva York.
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