27 de noviembre 2006 - 00:00

Tráfico humano: "interés" de EE.UU. aviva disputa doméstica

Siempre discreta, la Embajada de Estados Unidos expresó su interéspara incluir el asunto en la agenda bilateral: se habló en la reunión que el martes último diplomáticos de Estados Unidos con base en Buenos Aires mantuvieron con la Comisión Bicameral de Inteligencia del Congreso.

Es otro ítem espinoso de materia de seguridad: el tráfico de personas, un ilícito que factura anualmente 32 mil millones de dólares, con el « comercio» de seres humanos, cuya enorme mayoría, 80%, son mujeres mientras 1 de cada 2 víctimas son menores de edad.

Aunque es el tercer delito transnacional, detrás del tráfico de drogas y el de armas, en la Argentina existe un vacío legal: las normas no tipifican ese ilícito por lo que jueces y fiscales deben recurrir a otras figuras. No existe, tampoco, una política gubernamental específica.

Sin embargo, no faltan proyectos ni interesados en el asunto. Para empezar,hay tres iniciativas en el Congreso:

1- El jefe de los fiscales, Esteban Righi, envió un texto hace un año, que fue elaborado por Eugenio Freixas. Como es previsible, la Procuración enfoca el tema del tráfico de personas desde una visión judicial.

2- La senadora por Mendoza Marita Perceval, del Frente para la Victoria (FpV), ingresó un escrito que toma como base la legislación vigente en Colombia. Ese proyecto avanzó algunos casilleros en el Congreso y, además de Perceval, lleva la firma de Alicia Kirchner y de Vilma Ibarra.

3- La Comisión Bicamental de Inteligencia -que se llama de Fiscalización de Organismos de Inteligenciaconfeccionó su propio texto: además de la presidente de la CBI, la kirchnerista Stella Maris Córdoba, la iniciativa tiene el OK de la oposición, puntualmente UCR y PRO.

Al margen, sin proyecto conocido, hay un cuarto actor: el Ministerio del Interior que, vía el programa de Asistencia a la Víctima, que dirige la psiquiatra Eva Giberti, se interesó por el asunto. Como se trata de seguridad, pretende intervenir Aníbal Fernández.

  • Seguimiento

    A su vez, la Secretaría de Inteligencia (SI), que tiene a Héctor Icazuriaga como titular, pero que comanda Francisco «Paco» Larcher, sigue de cerca los vaivenes del texto elaborado por la CBI. Se sabe: esa comisión funciona como enlace -o terminal- de aquella oficina.

    De allí que pueda intuirse que la «Ley BCI» sintoniza con los intereses de la SI y, por extensión, que cuente con el OK presidencial. Algo es cierto: el «Señor 8», que busca controlar el aparato de inteligencia, también puso el ojo sobre el destino del proyecto oficial sobre tráfico humano.

    ¿Por qué tanto interés por ese tema? Existe más de un motivo: uno substancial es la preocupación que sobre el punto manifestó la diplomacia estadounidense. Por empatía, se redobló el interés en el plano local.

    El mensaje que habría deslizado la Embajada de Estados Unidos apuntaría a que Washington vería con interés que en la agenda bilateral con la Argentina haya un apartado en materia de tráfico de seres humanos.

    No se agotaría en ese punto: la intención es que Néstor Kirchner lleve ese debate al Mercosur.

    Como avance, el proyecto que impulsa Córdoba incorpora la figura del tráfico de seres humanos al Código Penal que, como se dijo, tiene un vacío legal.

    Hay otra razón más prosaica: la «Ley BCI» crea una Secretaría dependiente de Presidencia -como en la actualidad el Sedronar, a cargo de José Granero, para drogas- con un presupuesto específico que se fondearíacon 1% de los recursos de los ministerios involucrados.

    Además, hay otra urgencia: con la crisis de 2001, en tráfico de personas la Argentina pasó de ser un país receptor a uno emisor. Sobran los ejemplos: Marita Verón, Fernanda Aguirre y la turista Annagreth Würgler figuran en la lista de mujeres que se sabe o se presume fueron víctimas del tráfico humano.

    El cambio de rango lo dictaminó la Organización Internacional de Migraciones (OIM) que semanas atrás participó de un seminario montado por la CBI, al que también asistieron funcionarios de la OEA y familiares de víctimas, entre ellos Susana Trimarco de Verón, madre de Marita.

    Unos meses atrás, Trimarco fue recibida por Kirchner que le destinó un grupo de uniformados -la familia duda de la policía- para que la asistan en la búsqueda de su hija. Tras el rastro de su hija, Susana Trimarco logró liberar a casi 100 chicas.

    P.I.
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