16 de mayo 2001 - 00:00

Tragamonedas alejan a De la Rúa de Ibarra

Fernando de la Rúa sorprendió a Aníbal Ibarra la semana pasada con la firma de un decreto que autoriza a Lotería Nacional la instalación de máquinas tragamonedas. El jefe de Gobierno, antes de partir a Bélgica, por donde inició una gira el lunes pasado, dejó redactado un decreto que instruye al procurador porteño para que inicie las acciones necesarias para evitar que esas máquinas se instalen en la Ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos donde más se apuesta en el país. El decreto es para todo el país pero rige principalmente en Capital porque en las provincias el juego está delegado.

La Capital tiene una ley de juego que, si bien no hace referencia a esa tecnología lúdica, impide por ejemplo que haya casinos en su distrito. La sanción de la norma, en su momento, provocó una dura disputa dentro de la Alianza: el radicalismo se oponía a las ruletas y el Frepaso no. De la Rúa incluso, cuando era jefe de la Ciudad, intentó clausurar el barco ruleta el mismo día de su inauguración.

La actitud de los socios de la UCR contra la del Frepaso obedecía a que Ibarra había firmado un convenio con Lotería Nacional para que la Ciudad reciba un porcentaje de todas las apuestas que se hacen en su territorio, incluidas las del casino flotante.

La Legislatura, después de haber sancionado la polémica ley de juego, debía refrendar ese convenio, pero nunca llegó al recinto, como tampoco a la Cámara de Diputados, que debía igualmente homologarlo. Fue De la Rúa quien lo desestimó por el conflicto interno que había provocado.

En este caso, el de las máquinas tragamonedas, trabajaba en cambio ayer la legisladora porteña Vilma Ibarra, con la redacción de un proyecto de resolución que impida la aplicación del decreto del Presidente en el ámbito de la Ciudad.

En esa norma, que se publicó el pasado 3 de mayo en el Boletín Oficial, De la Rúa autoriza a Lotería Nacional Sociedad del Estado a la implementación de juegos de «resolución inmediata» por medio de máquinas electrónicas. Se establece además que 90% de la recaudación tiene que estar asignada a premios.

El 10% restante, de acuerdo con el decreto, se distribuiría: «para el Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, 20%»; para Lotería Nacional, 10%, y para los agentes de venta, 25%.

El resto, 45%, de ese 10% de la recaudación se destina a
«solventar los costos de la operatoria, instalación de máquinas electrónicas, red de comunicaciones On Line Real Time, centro de cómputos, procesamiento, renovación y actualización permanente de las imágenes y diseños de pantallas de las máquinas terminales, mantenimiento, seguros, suministros y todo otro gasto vinculado a las mismas».

Entre los fundamentos de la medida que autoriza la instalación de las máquinas tragamonedas, se señala que «a nivel mundial y nacional la evolución tecnológica se ha ido incorporando paulatinamente en las distintas modalidades de juego» y que es «oportuno que el Estado modernice y actualice sus procedimientos, en este caso también en materia de juegos, para estar a la altura de las circunstancias».

Ibarra
regresará el viernes a la mañana de París, pero ayer en el Ejecutivo porteño se intentaba que Cecilia Felgueras firmara el decreto mediante el cual el frepasista deriva las acciones legales al procurador Juan Carlos López (cuñado de Ibarra) para oponerse al decreto de la Presidencia.

En la última puja en el seno de la Alianza por la ley de juego, finalmente Ibarra perdió en la oportunidad de obtener en principio unos $ 30 millones que le serían derivados de Lotería Nacional por las apuestas que se hacen en la Capital. Sin embargo, con la composición actual de la Legislatura y ese antecedente, sería rechazada la incitativa de la instalación de las tragamonedas en la Ciudad de Buenos Aires.

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