8 de marzo 2004 - 00:00

Tragedia

El diplomático norteamericano Arturo Valenzuela será el próximo responsable de América latina en Washington si en noviembre gana las elecciones John F. Kerry. Es interesante prestar atención a lo que dijo sobre Néstor Kirchner durante un seminario en Miami: «Con Uribe, el presidente colombiano, Kirchner es el hombre que tiene más popularidad en la región. Pero, a diferencia de Uribe, no pide el esfuerzo de la población para sacar el país adelante. Uribe habla de la realidad; Kirchner habla de lo que la gente quiere escuchar. Debería aprovechar el apoyo actual para gobernar bien». Terminante, concluyó: «La Argentina y Kirchner ya no le importan a nadie. Y esto es una tragedia».

Alvaro Uribe
Alvaro Uribe
"A nadie le importa la Argentina ni Kirchner. Y esto es una tragedia." Así se expresó Arturo Valenzuela, el diplomático norteamericano que, casi con seguridad, será el subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos si el demócrata John Kerry se impone sobre George W. Bush en las elecciones de noviembre.

Valenzuela habló en un seminario sobre la región que se realizó en Miami, organizado por una revista de negocios y la Boston Consulting Group, una asesora en reestructuraciones empresarias. El auditorio no podía ser más calificado: desde Alvaro Uribe, el presidente de Colombia, hasta el magnate venezolano Gustavo Cisneros, entre otras celebridades empresarias, políticas y académicas.

Tal vez la presencia de Uribe alentó a Valenzuela a compararlo con Néstor Kirchner, en desventaja para el argentino. Fue terminante: «Kirchner debería tener cuidado con la volatilidad de la opinión pública. Debería aprender de Uribe. Los dos tienen índices altísimos de popularidad, pero Uribe le habla a la gente del esfuerzo que hay que realizar para sacar a Colombia de la crisis. Habla de la realidad. En cambio, Kirchner entró en un círculo vicioso que consiste en decir lo que la gente quiere escuchar y no hacer nada. Tendría que aprovechar el fenomenal apoyo que recibe para gobernar bien».

Un periodista, de origen argentino, le preguntó a Valenzuela si había que pensar en que la Argentina saldría de la crisis en los próximos dos años. El diplomático dijo que no y agregó: «Sólo espero que no tarde mucho más de dos años». También hizo una reconstrucción histórica de lo que sucedió en el país durante la crisis actual y concluyó: «Los argentinos llevaron adelante una transición, pero su democracia no se consolidó. Al contrario, debemos temer por ella porque aparecen algunos síntomas inquietantes como la tendencia al partido único, como rige en otros países de la región. Hay rasgos autoritarios que la Argentina hizo evidentes en toda su historia que podrían estar reapareciendo».

• Malestar

Las palabras de este ex funcionario de la administración de Bill Clinton expresaron, tal vez de manera más directa de lo que se acostumbra en ese tipo de simposio, un sentimiento de malestar con el país que recogen todos los dirigentes argentinos que visitan el exterior. En Miami había varios vecinos de Buenos Aires, desde el empresario Eduardo Elsztain hasta el ex candidato Mauricio Macri, pasando por el ex banquero Ricardo Esteves. Como se informó en este diario la semana pasada, faltó Cristina Kirchner, para desencanto del hermano presidencial Jeb Bush. ¿Hubiera cambiado la primera dama el clima adverso con la Argentina? ¿O hubiera quedado atrapada en esa atmósfera? Las razones de la inasistencia, sin embargo, fueron otras: el riesgo de que la interrogaran, en Miami, sobre el encanto que despierta el dictador Fidel Castro en la administración de su marido. Casi no se habló del tema.

• Impacto

En la cumbre de Miami impactó Uribe, aunque por razones distintas de las apuntadas por Valenzuela. Expuso con minuciosidad la recuperación de territorios de manos de la guerrilla por parte del Estado colombiano. También Madeleine Allbright hizo un papel lucido. La situación argentina volvió una y otra vez en boca de los financistas presentes en el encuentro. Uno de ellos comentó: «No sabemos si la actitud de Kirchner es la del negociador duro o la del que quiere llevar las cosas a la larga; si fuera esto último, se estaría equivocando. Es difícil que se puedan encontrar condiciones financieras de negociación similares a las de la actualidad».

Hubo bastantes motivos para que la reunión de Miami, en el Biltmore, resultara entretenida. No sólo la presencia del cantante Julio Iglesias, quien luce como de 15 años merced a los milagros de la cirugía. También agregó otro matiz la presencia del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán, ahijado de Mario Vargas Llosa que llama la atención en estos días con el libro «El delirio de Turing».

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