Miguel Pichetto (junto a
Nicolás Fernández) deberá
conseguir una mayoría
especial para aprobar la
prórroga a la Ley de
Emergencia Pública. Hace
una semana debió aceptar
un fracaso con el mismo
proyecto cuando le faltaron
senadores propios para
conseguirlo.
Casi sin descanso para festejar el nuevo gobierno, el kirchnerismo del Senado volverá hoy a la carga para intentar aprobar la prórroga a la Ley de Emergencia Pública por un año y la renovación de los impuestos al cheque y sobre cigarrillos. Después del fracaso que vivió el oficialismo en el Senado la semana pasada al intentar aprobar las dos leyes, ayer Miguel Pichetto consiguió convocar a una reunión de la nueva Comisión de Presupuesto y Hacienda para emitir el dictamen de los dos proyectos de prórroga y hoy ambos temas bajarán al recinto. Ayer, el radicalismo anunció que votará en contra de la Emergencia y la ley de impuestos, pero no obstaculizará el quórum, aunque el kirchnerismo tendrá que esmerarse para reunir los dos tercios de los votos que se necesitan para habilitar la votación. Los dos proyectos que llegarán hoy al recinto le estropearon a Cristina de Kirchner los días previos a la asunción presidencial. La Presidente no quería tener que promulgar la prórroga de una ley como la Emergencia Pública -ahora seguirá vigente con todas sus cláusulas y poderes hasta el 31 de diciembre de 2008-, que nunca apoyó. De hecho, algunos de los problemas para votarla en el Congreso se debieron a la demora de Néstor Kirchner en enviar el proyecto, mientras se ensayaba en el gobierno otra salida que permitiera no renovar la Emergencia y sancionar una ley específica para la negociación de contratos con las empresas de servicios públicos privatizadas. Pero no pudo ser y finalmente el gobierno giró al Congreso una mera prórroga de la ley odiada por la ahora presidente.
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En medio de ese trámite y ante la imposibilidad de Pichetto de apurar la votación del proyecto oficial por falta de número, el santafesino Agustín Rossi presentó en Diputados un proyecto propio similar para que avanzara por allí. Tanto se forzó el reglamento que la medida terminó con éxito en Diputados, pero generando un escándalo con la oposición.
Pichetto deberá enfrentar hoy en el recinto del Senado la misma exigencia que tuvo hace una semana, cuando falló su primer intento.
Con el recambio de senadores, todos los proyectos con dictamen emitido perdieron vigencia. Por eso Pichetto tuvo que apurar ayer la constitución de la nueva Comisión de Presupuesto y Hacienda, que ahora está presidida por el cordobés Roberto Urquía, para emitir nuevamente los dictámenes de la Emergencia y la prórroga de impuestos, dos leyes que el gobierno debe tener aprobadas sí o sí antes del 31 de diciembre. En el caso de la Emergencia, no sólo es la necesidad de iniciar la renegociación definitiva de los contratos de concesión con las privatizadas, con los incrementos de tarifas en el centro de la discusión, sino también el peligro de que esa ley pierda vigencia y vuelvan a regir, por lo tanto, los contratos previos a 2001. Como el gobierno de Néstor Kirchner sólo llevó adelante renegociaciones transitorias con las empresas, su esposa ahora tendrá todo el trabajo por delante.
La Emergencia Pública le permite también al Poder Ejecutivo otras funciones que no parecen ahora necesarias, pero que fueron claves para Eduardo Duhalde cuando hizo votar la ley el 6 de enero de 2002, como reordenar el sistema financiero, el bancario y el mercado de cambios, tomar cualquier medida destinada a reactivar la economía, mejorar el nivel de empleo y la distribución de ingresos y crear las condiciones para la reestructuración de la deuda pública. Todo un universo de superpoderes que parece no tener límite.
El caso de los impuestos es más simple: el impuesto al cheque provee hoy más de $ 14.000 millones anuales al Tesoro y es la base de buena parte del superávit que exhibeel gobierno. Otros $ 1.000 millones los aporta el impuesto especial de 7% sobre el precio de los cigarrillos, que también debe renovarse esta semana.
Otra interna
Así, antes de votar los dos expedientes, el kirchnerismo deberá apelar a sus aliados para obtener los votos de los dos tercios de los senadores presentes en el recinto y sortear así el reglamento que obliga a conseguir ese número cuando los proyectos deben ser debatidos sobre tablas.
Pero además del fracaso en su intento por aprobar los dos proyectos, el episodio abrió otra interna entre el kirchnerismo del Senado y el de Diputados: «Fue un hecho equivocado, erróneo y lamentable, hubo un invento y un tratamiento apresurado de la Cámara de Diputados, copiando el proyecto y votándolo un día antes de nuestra sesión del miércoles», explicaba ayer Pichetto sobre lo que hizo su compañero Rossi. Por si eso fuera poco, calificó a la votación de la Emergencia en Diputados como «un hecho que no tiene precedentes» y de un «apresuramiento inexplicable». Ayer ya se anticipaba en el kirchnerismo que, a pesar de la orden de hace una semana de Cristina de Kirchner a sus dos jefes de bloque para que coordinen su trabajo con Alberto Fernández, la guerra entre ambas cámaras parece estar en el horizonte.
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