Tres expertos explican la crisis en Brasil y sus consecuencias en la Argentina
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Gabriel Puricelli, Eduardo Crespo y Arnaldo Bocco.
• Desestabilidad
Crespo cree que la pax política y social podría llegar con un freno a la causa "Lava Jato", tras un gran acuerdo de las elites políticas y empresariales. "Si hay una salida parlamentaria es más de lo mismo. Son los aliados de Temer y dependerá de que las investigaciones no sigan. Podría haber un intento de frenar a los jueces y a la policía federal, aunque habría mucha presión en el sentido contrario. Con la delación premiada cualquiera prende el ventilador, le bajan la pena, desparrama por todos lados y no queda nadie", advirtió.
En cambio, si se decide convocar a las urnas surgen tres escenarios complicados. "Si hay elecciones directas puede volver Lula, pero la sociedad está muy fracturada. Hay porciones de la sociedad como la clase media, los empresarios y los banqueros que no lo aceptarían. El intendente de San Pablo (João Dória) aparece (como presidenciable), pero es una figura muy débil. Tampoco descarto la posibilidad de una intervención militar o un acuerdo cívico militar", sostuvo el especialista radicado en Rio. "Suena muy catastrófico, pero no sería tan sorprendente. En la Argentina a nadie se lo ocurre que podría ocurrir, pero acá no es una posibilidad totalmente excluida, ni tampoco es inminente", aclaró.
Para Puricelli todavía no se dio ninguna situación de conmoción que amerite el uso de la fuerza. "Pero en el campo hipotético el Congreso puede elegir de Presidente a quien se le ocurra, incluso un militar. Solo tiene que ser ciudadano brasileño y tener más de 35 años. La Constitución no prevé otras restricciones en la elección indirecta", afirmó.
• Nocivo
Como si fuera poco, Crespo recordó que la crisis también es económica. "El clima es catastrófico. Brasil está en recesión y es probable que con estas noticias se profundice. Hubo una recesión de casi 4% en 2014, y otra de 3,6% en 2016. Este año estaba empatado. Se encaminaron reformas muy ortodoxas, como el techo al gasto público por 20 años y las reformas laborales y jubilatorias", enumeró el académico argentino-carioca.
"La economía brasileña difícilmente vaya a salir del pozo si no hay un cambio de orientación. Se paralizó el consumo, hay muchas familias endeudadas, caen los salarios, las exportaciones crecen muy poco, el gasto público está congelado. No hay efectos de impulsar la economía por ningún lado", analizó el especialista desde Río, quien luego destacó que lo más grave de la crisis es que provoca una fractura del Estado. "Aumentó la criminalidad, los homicidios, el narcotráfico volvió a tomar las periferias de las ciudades", dijo.
Crespo consideró que único punto a favor de vivir en un país con depresión, fractura del Estado y vacío político es que Brasil no tiene problemas en el frente externo. "Si bien hoy devaluó el real, no hay riesgo grave de una situación de descontrol del tipo de cambio. Hay muchas reservas. No se prevé un descontrol del dólar. Lo que si hay es una parálisis de las principales empresas de Brasil y la obra pública-privada, porque todas investigadas por corrupción. Hay grandes empresarios presos", remarcó el analista internacional.
Para el exdirector del Banco Central Arnaldo Bocco, el panorama es mucho más desalentador. "La crisis en Brasil va a concluir con un cambio drástico de las posiciones económicas. Si devalúa la Argentina va a tener un efecto de presión similar al de 1999: tipo de cambio atrasado y apertura económica implica que parte del excedente va a ampliar el déficit comercial que tenemos con Brasil, más allá de que si la crisis es profunda en el terreno financiero, también va a tener impacto en los países emergentes", sostuvo el jefe del Departamento de Economía de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).
"Una parte de la Argentina va a querer que el tipo de cambio bilateral no sea más nocivo del que tenemos hoy. Esto es como en 1999: Brasil devaluó y la Argentina se puso muy firme y no devaluó. En el interior del gobierno de la Alianza se discutió si se devaluaba o no y (José Luis) Machinea no quiso y decidió continuar con el plan de convertibilidad", recodó el economista experto en temas de la deuda externa.
La conclusión suena previsible: este escenario es muy malo para la economía argentina. "Si seguís con este programa de metas de inflación, con una economía que funciona financiada por el endeudamiento externo, en un contexto de volatilidad internacional, con tasas de interés que van subir y la situación compleja en los Estados Unidos, a la Argentina la perjudica", alertó Bocco.
Además, el economista prevé que se resentirá el comercio bilateral en detrimento de la Argentina. "Brasil está estancado, tiene una caída de casi 10% del PBI en tres años. Hoy no es un mercado, su recuperación es muy limitada. Le estamos comprando productos que se consiguen en la Argentina, es una competencia muy fuerte. Macri y Temer ablandaron los términos del Mercosur y no hay respeto por las economías. Nosotros dejamos de venderle a Brasil. El saldo de la balanza comercial es muy negativo. Cualquier excedente de stock lo colocan en los países limítrofes. Lo que no consumen al mercado interno lo colocan en la Argentina, sean autos o manzanas", enfatizó.
Para Puricelli esto recién comienza. "Un país sin gobierno no puede ayudar a que una recuperación anémica pueda tomar impulso. La Argentina se va afectar en el medio plazo. Ya se ve como hubo devaluaciones complementarias en los dos países. Mientras no haya un gobierno efectivo es difícil esperar que la recuperación de aquí y allá".




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