La izquierda criolla, como la de los países donde esa ideología es minoritaria, busca siempre inspiración en otras naciones, y la encuentra. Antes fue Cuba; después, Vietnam; más tarde, el sandinismo; más cerca de acá, el zapatismo, y en los últimos meses, la crisis en Bolivia y la insurgencia, que les hace soñar a algunos punteros de la izquierda con el contagio regional. En el periódico partidario "La Verdad Obrera", del trotskista Partido de los Trabajadores por el Socialismo, dedican una nota a llamar a las masas dormidas a avanzar sobre las compañías privatizadas para anular las concesiones y recuperar esa renta para un utópico gobierno popular que ellos ofrecen armar. Veamos cómo, de paso, juzgan a los políticos argentinos sobre la manera de analizar la crisis en Bolivia.
La actitud de Kirchner frentea la crisis boliviana debe ser enmarcada en el hecho que tanto él como Lula, como Tabaré Vázquez o en su momento el mismo Mesa, fueron un intento de oxigenar a los viejos regímenes políticos latinoamericanos con un discurso progresista. Esta experiencia terminó traumáticamente en Bolivia con la caída de Mesa. En la Argentina, el gobierno se encuentra todavía fuerte coyunturalmente pero agotando su discurso y credibilidad al tener que aplicar la agenda política dictada por los patrones y el imperialismo. Además debe confrontar el hecho de una lenta pero sostenida recomposición de la clase trabajadora (la cual se fortalecería enormemente si las masas bolivianas obtuvieran una victoria).
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En Bolivia, las trampas políticas que buscan contener y desmovilizar a las masas tienen que recurrir a los dirigentes populares. Evo Morales se prepara para encarnar la salida frentepopulista, es decir, llevar a los movimientos sociales a algún tipo de coalición con los representantes de la burguesía. Lección fundamental y que hay que marcar con fuego: es el papel conciliador y reformista de las direcciones políticas del pueblo boliviano que se negaron a avanzar en el camino de 1952 (mucho menos en la toma del poder por los obreros y campesinos), lo que le permitió a la burguesía mantener intactas sus fuerzas de represión y ganar un tiempo precioso que van a utilizar para lanzar nuevas trampas y ataques contra obreros y campesinos. En Bolivia hizo falta un partido revolucionario y socialista de la clase obrera. Informate más
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