UCR antigobierno bendijo inútil protesta de la CGT
En un trance difícil para el país, a los sindicalistas argentinos sólo se les ocurrió aportar, como grupo, una protesta con paro parcial de actividades. Para hoy a las 16 las dos CGT -la oficial de Daer y la disidente de Moyano- se propusieron llenar la Plaza de Mayo con consignas contra el gobierno. En esta ocasión se les sumarán a los gremialistas, de manera solapada, los dirigentes de la UCR que se han pasado a la oposición: Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau, Federico Storani. Ellos prometieron a los sindicalistas el aporte de sus militantes de Franja Morada y de la Juventud Radical. La coincidencia entre gremios y radicales es mezquina. Los sindicatos están enardecidos porque les piden (Patricia Bullrich) declaraciones juradas de bienes y, también, porque les dieron 170 millones de dólares en bonos y no en efectivo. Los radicales protestan porque Domingo Cavallo y también Bullrich quieren reducir la cantidad de contratados de la ANSeS y el PAMI, donde ellos incluyeron padrones completos de seguidores políticos. La manifestación de hoy con una especie de semiparo es una demostración más de la frivolidad de buena parte de la dirigencia sindical y política. A la población, mientras tanto, se le agregan dificultades de tránsito, caída en los días de escolaridad de los niños y jóvenes y, eventualmente, hasta violencia callejera, a los males que de por sí ya soporta por la larga recesión. Imperdonable.
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El pacto entre los gremios y los radicales antidelarruistas se selló en la casa de Raúl Alfonsín el lunes, cuando el jefe de la UCR recibió la visita de Rodolfo Daer, Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo. Allí, con Moreau a su lado, Alfonsín les adelantó a los sindicalistas: «Yo tengo un límite y ese límite es que el gobierno se meta en la ANSeS o en el PAMI a llevar una política de ajuste. Por eso, ya verán, el viernes el partido hará un documento muy claro al respecto». En efecto, este viernes se reunirá el plenario del Comité Nacional, que preside el propio Alfonsín, para lanzar una proclama contra la política de racionalidad fiscal del oficialismo. Esa reunión y ese pronunciamiento son el lanzamiento de campaña del propio caudillo de Chascomús, quien quiere proteger con el paraguas partidario los argumentos opositores que ventilará en la campaña proselitista para senador (dicen que hablará de la necesidad de renegociar la deuda pública, para lo cual ha comenzado a citar al secretario del Tesoro. Paul O'Neill).
La convergencia entre Alfonsín, Storani, Moreau y los gremialistas que hoy le harán otro paro al gobierno radical es bastante evidente: están enardecidos con que los recortes del gobierno caigan sobre la multitud de contratados con que han alimentado a la administración pública desde las filas del partido. Como es sabido, también por culpa de ese festival de designaciones (sólo en el Ministerio del Interior Storani produjo 479 contratos) los empleados públicos de carrera debieron soportar una rebaja de 13 por ciento en su salario.
• Coro
Por eso los dirigentes de la UCR despotrican contra Patricia Bullrich, quien lleva adelante la racionalización de la ANSeS. Forman un coro común con los gremialistas, desafiados por la ministra a exhibir las declaraciones juradas de sus bienes y de los de sus familias. Además, saben que la ministra está auspiciando que el plebiscito incluya una pregunta sobre libertad sindical, es decir, sobre la democratización de las burocracias que por décadas vienen manejando los gremialistas argentinos.
El otro blanco de radicales y gremialistas es, obviamente, Cavallo. La enemistad de Alfonsín, Moreau y Storani con el ministro no hay que ilustrarla demasiado. Los gremios, por su lado, están enfrentados por otras circunstancias. En especial porque creen que los bonos por 170 millones de dólares que les otorgaron no tienen la liquidez que ellos preveían. Ahora quieren otro tipo de título y, por eso, pretenden su propio «megacanje».




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