13 de septiembre 2001 - 00:00

UCR le promete a De la Rúa 32 bancas en Senado

Una preocupación ocupa casi toda la atención política de Fernando de la Rúa: que la opinión pública y, sobre todo, algunos medios de comunicación se empeñen en presentar los resultados de la elección del 14 de octubre teniendo en cuenta el volumen de votos obtenido por cada partido a nivel nacional. Los diputados que visitaron al Presidente el martes pasado al atardecer, en la Casa Rosada, confirmaron esa impresión. Hasta allí fueron Rafael Pascual, Fortunato Cambareri, Mario Capello, Jorge Pascual, Cristina Guevara, Guillermo Garfield, Luis Alberto Trejo, Manuel «Titi» Martínez y Miguel Giubergia. De la Rúa los recibió junto con Chrystian Colombo, Nicolás Gallo y Juan Pablo Baylac, quien oficio de «note taker».

La intención del encuentro, tal como lo había concebido el presidente de la Cámara, Rafael Pascual, era informar al Presidente el resultado de la reunión de Parque Norte, la semana pasada, donde un grupo de diputados se pronunció en defensa de la gestión del gobierno y anticipó, por el número reunido, que la conducción de ese cuerpo y del bloque radical seguirán en manos de un grupo solidario con la Casa de Gobierno. Más específicamente, algunos de los que visitaron al Presidente tenían la expectativa de que la candidatura del catamarqueño Horacio Pernasetti, ahora jefe de la bancada UCR, herede a Pascual en la presidencia de la Cámara. En homenaje a que ésa era la agenda prevista, Pernasetti no asistió a la reunión. Hizo mal el diputado: nada de eso se trató delante de De la Rúa, lo que no quiere decir que no se analizaran otros flancos de la política oficial, por ejemplo, la composición que tendrán las cámaras durante la segunda mitad del mandato.

El Presidente recibió a los legisladores con un saludo «por el apoyo que le dieron al gobierno durante el tratamiento de la Ley de Déficit Cero» y les dijo que confía en que «la economía va a salir adelante pero necesitamos que esa confianza se traslade a la gente para que consuma más y el país se reactive». Como se ve, De la Rúa no estaba para innovaciones en lo que dijo esa tarde.

Como si quisieran acompañar la preocupación del Presidente, Capello y Jorge Pascual se quejaron de que «la campaña comience a nacionalizarse porque los medios difunden las opiniones de los candidatos de la provincia de Buenos Aires y de la Capital Federal». Según estos diputados, las apariciones de los disidentes «Raúl Alfonsín, Rodolfo Terragno o Leopoldo Moreau, que reproducen en los diarios y radios del interior las agencias de noticias, terminan siendo aprovechadas por los candidatos del PJ que explotan nuestras contradicciones o errores». De la Rúa les dijo que estaba de acuerdo pero «yo no controlo todo y no puedo hacer callar a nadie».

Ya que no se hablaría de repartos de poder posteriores al 14 de octubre, los diputados pretendieron que, por lo menos, se hable de algunas resoluciones que apoyen a los candidatos del radicalismo que participan de la campaña electoral en curso. Después los diputados hicieron algunos reclamos por demandas que aparecen en sus distritos, que el gobierno central podría satisfacer con poco dinero. Alguno amagó con un lamento porque no se pone en marcha el plan de infraestructura, pero fue nada más que para halagar el oído de Gallo, para quien esa iniciativa es una especie de paraíso perdido.

Aritmética

Acaso lo más importante del encuentro fue la aritmética que le expusieron los diputados al Presidente para aventurar el resultado de la elección de octubre medido en bancas de senadores o diputados. Según esos cálculos, el oficialismo está en condiciones de ganar 8 distritos: Río Negro, Chubut, Mendoza, Catamarca, Chaco, Capital Federal, Jujuy y Entre Ríos, lo que le aportaría 16 bancas de senadores. En los 16 distritos restantes, piensan los radicales, no existe chance alguna de ser desplazados del segundo lugar (alguien planteó alguna duda sobre la provincia de Buenos Aires, pero sólo para solazar a Baylac con la posibilidad de que Raúl Alfonsín salga tercero). De ser así, por la minoría llegarían al Senado 16 radicales más. En definitiva, De la Rúa tendría asegurado un bloque de 32 senadores, en el cálculo más optimista. Para el pronóstico sobre la Cámara de Diputados tampoco hubo dramatismo en el despacho presidencial: el peronismo ganará dos o tres bancas y la UCR perderá otras tantas. «Estamos mal todos y la crisis pega por igual en el gobierno nacional como en los provinciales», le dijeron al Presidente para entusiasmarlo.

Finalmente, los diputados pretendieron que el gobierno intervenga más en la campaña, aunque no lo haga ostensiblemente. De la Rúa admitió el pedido e informó que Colombo y Pascual están encargados de coordinar esfuerzos entre todos los distritos y ofrecer apoyo logístico a los candidatos. Todo será hecho con la mayor discreción: ellos no quieren admitir que forman un comando de campaña para no estimular a los que dicen que la elección es «nacional» y que al gobierno le va la vida en ella.

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