28 de mayo 2001 - 00:00

UCR: una interna artificial para enfrentar al gobierno

"Esta interna se realiza por una sola razón: Alfonsín todavía no le explicó a Ricardito que los reyes son los padres." La definición la produjo un antiguo caudillejo del sur del conurbano, quien se refería a las elecciones que el radicalismo bonaerense realizará el 24 de junio para designar candidatos a legisladores y autoridades partidarias. Menos la senaduría nacional, que corresponde a Raúl Alfonsín, se discutirán todos los cargos: listas de diputados nacionales, provinciales, presidencia del Comité Provincia y delegados al Comité Nacional.

Aquel radical de boina blanca explicó después su alusión a la inocencia de Ricardo Alfonsín, candidato a la jefatura provincial de la UCR. Según él, «Raúl no se anima a decirle al chico que las internas se hacen muchas veces para arreglar después. Claro, él es el padre y no querrá mostrarle que tiene mañas de político y que lo que uno dice en la tribuna no es muchas veces lo que piensa en realidad». En esta versión, Alfonsín sería víctima de su hijo (o, si se quiere, de su propia imagen frente a él). Casi como Carlos Menem termina dividiendo al PJ de La Rioja por no poder decirle que no a su hermano Eduardo, eternizado en su banca de senador.

Destino curioso

Lo cierto es que Ricardo Alfonsín terminará enfrentado a Federico Storani por la presidencia del Comité Provincia. El destino de Storani es curioso. Era jefe del bloque de diputados radicales, con todos los recursos que eso implica, y cuando quiso ser presidente de la Cámara perdió lastimosamente ante Rafael Pascual. Después fue ministro del Interior y, sin embargo, no le alcanzó para presidir su propio partido, pelea en la que se retiró antes de insinuar una competencia con el chaqueño Angel Rozas. Al parecer, el hijo de don Conrado Storani se siente más seguro compitiendo con el hijo de Alfonsín, en lo que se ha convertido en «la salita verde» de la UCR (un vidente Moreau, cuando cuatro meses atrás vislumbró que se trataba de una pelea entre herederos y bromeó con llevar como candidato a Leopoldito, su hijo).

Ideológicamente entumecidos, casi con tedio, Juan Manuel Casella, Moreau y Storani desempolvaron el viejo cartel en el que figuran como candidatos desde 1983 y fueron de nuevo a la interna. Echaron mano, ya casi automáticamente, del viejo argumento de que «somos el progresismo». «Fredi», por ejemplo, le puso plazo al gobierno «para que recomponga la Alianza y no tome el camino del menemismo». Dicen que cuando Leonardo Aiello le lleva a De la Rúa este tipo de declaraciones, el Presidente comenta: «¿Por qué se siente tan distante del gobierno? Si los De la Rúa somos dos y ellos acá son por lo menos tres?». En la cuenta presidencial figuran Carmen Storani (titular del Consejo de la Mujer), «Cacho» Storani (Ministerio de Defensa) y Juan Storani (gerente general del PAMI, nada menos). Pero para «Fredi» ésos son datos menores. Lo que verdaderamente lo incomoda es que Casella sea embajador del gobierno al cual él critica y nada menos que en Uruguay, donde se leen los diarios argentinos. Por no hablar de que en la misma línea están Horacio Jaunarena (ministro de Defensa), Melchor Cruchaga (viceministro de Justicia) y Gastón Ortiz Maldonado (director del Registro Nacional de las Personas).

Del otro lado de la interna figura, en el esquema montado por Storani, «el gobierno». Además de Ricardo Alfonsín, están Melchor Posse -quien renunció a la ANSeS enemistado con el ajuste previsional de José Luis Machinea-y el intendente de Vicente López, Enrique «Japonés» García, como delegado al Comité Nacional. A pesar de toda la buena voluntad que ambos pusieron esta vez, Posse volverá a su «pica-pica» con Moreau: desde hace 10 reencarnaciones están peleados en la interna de San Isidro.

Reproche

En rigor, ninguno de los tres cabezas de lista tiene hoy un cargo en el oficialismo, pero desde las filas del embajador Casella, el ex ministro Storani y el senador Moreau se reprocha al gobierno estar involucrado en la interna bonaerense. Dicen que De la Rúa toleró que Ramón Mestre desplazara a Angel Roig de Migraciones para debilitarlos en la pelea y fantasean todavía más: creen que el propio Presidente habló por teléfono con el intendente de San Martín -storanista-para volcarlo en favor del hijo de Alfonsín. «Aiello los hizo hablar, Aiello los hizo hablar», gritaba un storanista el sábado. Por lo que se ve, el ex ministro sueña con el secretario del Presidente. «Fredi» piensa ganarle a «Ricardito» e instalarse en el local de la avenida Paseo Colón con César Martucci como segundo y el «Pelado» Giordanelli como tesorero, como si jugara al Ministerio del Interior, que administró con las mismas figuras.

Más allá de las picardías que enojan a Storani, reales o imaginarias, es cierto que su grupo requiere alguna novedad para atraer a los votantes ya cansados del mismo afiche durante más de 15 años (Alfonsín resolvió el problema con su hijo). Por eso «Fredi» pensó en Elisa Carrió, no tanto porque la admire, sino porque tienen como adversario común a Rozas. Pero es difícil que «Lilita» quiera involucrarse en la interna del partido para servir de figura «progre» para que detrás de ella se encolumnen viejos dirigentes de la interna.

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